La ambigüedad de Macri es el gran problema de los fans de Bullrich, quienes, en su mayoría, llegaron a ella o por indicación o por sugerencia o por guiño de Mauricio, incluyendo al primo Jorge, precandidato en CABA.
En Provincia de Buenos Aires es más confuso, parece: ¿Cristian Ritondo o Néstor Grindetti? ¿En qué quedó lo de Joaquín de la Torre? La impaciencia es mala consejera pero... 'Barriga llena, corazón contento'.
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Patricia Bullrich en la ciudad de Córdoba.
LLA
El problema de Bullrich es el del PRO más allá del AMBA (Área Metropolitana Buenos Aires). El PRO sigue dependiendo de la UCR porque no logró consolidarse ni siquiera en el interior de la Provincia de Buenos Aires pese a que la gobernó 4 años.
Es más: María Eugenia Vidal no quiere ni escuchar la mención de PBA, luego de haber sido gobernadora, demostración de que su verdadero fracaso fue la no construcción política.
En el caso de Bullrich, el déficit es preocupante porque es la presidenta del PRO pero cuando va al interior termina intentando convencer a los de La Libertad Avanza (LLA) para que salten de su lado, a menudo sin suerte.
Hay quienes afirman, en LLA, que Federico Angelini y Pablo Walter llegaron a solicitar 'refuerzos' para que Bullrich reuniera más simpatizantes en algunas visitas.
Podría afirmarse que es un desastre la conducción del PRO nacional que realizó Bullrich (quizás, Pablo Moyano lo hubiese hecho mejor), algo que queda al desnudo con el arribo del competidor por derecha, LLA. La no estructura está crujiendo. Luego, con Javier Milei se puede acordar y el ciclo concluye. Sentarse con Bullrich es sólo iniciar una negociación de final incierto.
Eso fue lo que sucedió en Provincia de Neuquén (pregunten a Carlos Eguía) y sucede en otros territorios. En las próximas 48 horas habrá otro anuncio equivalente y es muy tarde para revertir la tendencia. La Bullrich pasó de largo y no lo vio. Ampliaremos (palabra prestada por Jorge Asís).
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Patricia Bullrich en Rosario: Faltan multitudes.
La UCR
Dicen que el día que Patricia Bullrich creyó que su futuro estaba junto a Alfredo Cornejo, por entonces jefe de la UCR en Mendoza y en el Comité Nacional, acordó que ella se quedaba con AMBA y el interior era para Cornejo.
Desde entonces el PRO del interior quedó desarticulado, y ya era tarde cuando Cornejo concluyó su mala gestión al frente de la UCR, reemplazado por Gerardo Morales, quien decidió un cambio de rumbo.
La UCR de Gerardo Morales, Emiliano Yacobitti y otros (bah, la que apuntala a Martín Lousteau) eligió a Horacio Rodríguez Larreta como aliado nacional. Cornejo ensayó una defensa timida de su visión, más cercana a Mauricio Macri que a Bullrich, y terminó reculando a cuarteles de invierno. Bullrich quedó en el descampado.
Larreta dice tener opciones. Lousteau en CABA es una emergencia universal para Mauricio Macri, Nicolás Caputo & Cía. Una opción es que ellos desarticulen a Bullrich, riesgo que ella conoce y provoca tantos interrogantes como enojos.
La alternativa es consagrar al ganador de una democrática PASO en CABA, ratificar la transparencia en Juntos por el Cambio, etapa superior del PRO y mantener su acuerdo que cree que lo llevaría a la Casa Rosada.
Por supuesto que en redes sociales, Bullrich parece liderar las mediciones nacionales pero las redes sociales no equivalen a la realidad. Todos lo saben. Ella también.
Luego de Qatar 2022 comenzará el año electoral, por necesidad de los precandidatos, no de la gente. ¿Qué pueden esperar los seguidores de Bullrich, más allá del video de ella demonizando al diplomático Felipe Miguel? La están mirando más que a Giovani Lo Celso. Todavía el Libro de Pases no fue cerrado.
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