La nueva ley incluye “la carrera horizontal” que permite el crecimiento y especialización de los maestros sin abandonar sus aulas, es decir, pueden ascender sin tener que asumir cargos de conducción.
Considerando los trastornos y la lejanía que sintieron muchos estudiantes con el cuerpo docente durante la cuarentena, el estatuto implementa el cargo de Preceptor-Tutor quien acompaña a los alumnos en su progreso académico y socio- emocional.
Es relevante destacar que el estatuto regirá para las escuelas estatales iniciales, primarias y secundarias. Las privadas podrán decir su aplicación.
A simple vista la iniciativa no parecería perniciosa para las escuelas de CABA, por lo que el rechazo de los gremios docentes hacia el nuevo estatuto es un poco incongruente. Parecería que estos sindicatos se centran más en agrandar la enemistad con el Gobierno de la Ciudad que preocuparse por el desarrollo académico de los docentes y alumnos a quienes tendrían que representar y defender.
Más allá de las iniciativas de cambiemos y las críticas de los gremios partidarios la realidad educativa es preocupante:
Tal como ya publicó Urgente24, En secundarios estatales sólo se gradúa el 36% de los alumnos y en privados, el 63%, según el informe del Centro de Estudios de la Educación Argentina (CEA) de la Universidad de Belgrano.
Además, de acuerdo a la Red Libertad para América Latina (Relial), Argentina retrocedió cuatro puntos en el índice de Calidad Institucional debido a las medidas de aislamiento social. El país se encuentra en el puesto 116° entre 192 países, cayó cuatro puestos respecto al año anterior.
El resultado de ambos estudios expone el deterioro de las instituciones del país, en especial, las educativas que adolecen de serios representantes.