Seguridad: Un eje difícil de combatir
Uno de los platos fuertes en el mandato de Pullaro es la seguridad, principalmente en la ciudad de Rosario donde las bandas delictivas se afianzan con mayor ímpetu.
Desde el primer día como gobernador, comenzó a cumplir con su palabra (si resultó ya es otra cuestión) con los presos de alto perfil y, en paralelo, realizó acciones en conjunto con la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, a través de la implementación del Plan Bandera. A partir de ahí, las calles empezaron a tener más control en la lucha contra el narcotráfico.
Sin embargo, cuando todo parecía encaminado, con las Fuerzas Armadas desfilando por la city rosarina (lo que había generado cierto "temor") se desmoronó parte de un gobierno provincial que asumió con fuerte respaldo. En marzo, tan sólo en 10 días, se produjo una ráfaga de asesinatos a sangre fría. Cuatro personas, inocentes, fueron asesinadas como réplicas a las medidas de fuerza que Pullaro había tomado en las cárceles. Todas las miradas cayeron en el gobernador.
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Los asesinatos eran acompañados por mensajes destinados a Pullaro y el ministro de Seguridad.
Esa ola violenta marcó un antes y un después. El post fue de incertidumbre total. Las calles reflejaban el miedo de salir y no volver. Paranoia, trauma. La imagen de Bruno Bussanich, el playero, que recorrió por todo el país, generó un desconsuelo complicado de reponer.
Mientras, Pullaro buscaba respuestas, pero seguía con su famosa mano dura. No obstante, los meses fueron pasando, y empezó a calmar un poco más el panorama. Con el plan de acción junto al Ministerio de Seguridad de la Nación, se pudo poner cierto freno, aunque no en su totalidad.
Los homicidios bajaron notoriamente. Es verdad. Pero, tal lo venimos comentando desde Urgente24, no desaparecieron, y ahora, volvieron a picar en punta. Pullaro junto a Bullrich pudo conseguir un dato que hacía desde 2013 no se lograba registrar: "un mes" (corrección, 28 días), sin crímenes en Rosario.
El agarrar un fierro caliente no es para cualquiera. Y ponerse los pantalones largos, menos. Aunque quede mucho camino por transitar, y haya un panorama de dudas constantes, el gobernador de Santa Fe le hace frente a los narcotraficantes. Tal es así que, la principal hipótesis a su imagen positiva, tiene que ver con esta problemática sin fin.
Educación: Deuda pendiente
Por otro lado, la educación viene siendo un conflicto que ganó mayor terreno a partir de las complejas decisiones del presidente, Javier Milei, poniendo en jaque lo público. Para Maxi Pullaro aplica de manera muy similar.
Las paritarias docentes siguen a modo de deuda pendiente que cada vez que se abre una nueva ronda de negociación generan mayor malestar. Gremios en su contra y, en paralelo, miles de estudiantes. El hartazgo ya se observa semana tras semana, tanto en Santa Fe como en Rosario.
Para los docentes (y no docentes), lo ofrecido por la provincia no alcanza. El descontento viene desde que Pullaro tomó el poder, ya que no hubo una oferta salarial (acorde). Las clases no comenzaron cuando tenían que ser. En el trayecto, descuentos por paros (llamado como "incentivo docente" o "premio").
A ello se le suma la aprobación por la Reforma Previsional, que desató la euforia del sector educativo y actualmente se mantiene vigente.
Un acoplado de pensamientos diferentes que hacen dilatar la gestión de Pullaro pero que, a pesar de todo y al parecer, se sostiene con el correr del tiempo.
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