A la mitad del salón, se ubicaron los integrantes de la Cámara Federal. Allí se sentaron los jueces de la Sala I Leopoldo Bruglia, Pablo Bertuzzi y Mariano Llorens. El juez Martín Irurzun no estuvo presente.
Hacia los costados del salón, se ubicaron los representantes del Consejo de la Magistratura y los diputados Pablo Tonelli, Graciela Camaño y Eduardo 'Wado' De Pedro.
También allí estuvieron los funcionarios del Gobierno Nacional, encabezados por el ministro de Justicia, Germán Garavano.
Por su parte, Ricardo Lorenzetti, Elena Highton de Nolasco, Carlos Maqueda y Horacio Rosatti escucharon el discurso de Rosenkrantz. Según trascendió, los magistrados de la Corte no fueron consultados sobre los ejes principales del contenido del discurso, lo que habría generado cierto malestar.
En cuanto a los periodistas, sólo asistieron Daniel Santoro (tal como había anticipado ayer Urgente24, ver ntoa relacionada), Romina Manguel, Jorge Fontevecchia y Luis Majul.
En su discurso, Rosenkrantz aseguró que el Poder Judicial atraviesa una "crisis de legitimidad compleja". "Toda crisis de legitimidad es en parte una crisis de confianza. Los argentinos están perdiendo la confianza en el Poder Judicial. Hay dudas de que nos comportemos como verdaderos jueces de una democracia republicana. La solución requiere que lo revirtamos", analizó.
"Sabemos que no todo lo que la Constitución y las leyes establecen es popular y caen bien", prosiguió el presidente del Máximo Tribunal. Y agregó: "La Corte no tiene razón de existir si meramente refleja las presiones del momento".
"Tenemos que entender que pertenecer al Poder Judicial no es un privilegio, no nos confiere derechos sino que impone deberes y responsabilidades. Estamos para servir a la ciudadanía", añadió.
"Para recuperar la legitimidad y la confianza debemos demostrar que somos puntillosamente respetuosos de las reglas que el pueblo de la Nacion fijó para resolver los conflictos", consideró Rosenkrantz, y lanzó: "Existe la sospecha de que respondemos a intereses que no responden al derecho; debemos demostrar que no es el caso, que somos meros instrumentos de la Constitución y de la ley".
En ese sentido, el ministro de la Corte Suprema apuntó: "Esto lleva tiempo, porque es imposible recuperar la confianza ciudadana con logros aislados. Y la constancia es algo que nos cuesta a los argentinos…".
"Debemos mostrar que sólo decidimos en base a la Constitución y a las leyes y eso requiere que todos los jueces seamos coherentes todo el tiempo; para hacerlo debemos pagar un precio alto, estar dispuestos a vivir con la falta de popularidad que algunas decisiones pueden engendrar", completó.