Este lunes 9/9 salen a la luz nuevas y escalofriantes historias. Una de las víctimas del caso sostuvo que, en una ocasión, intentó escapar del lugar, pero que la encontraron, la subieron a un auto y la violaron en grupo.
Hoy tiene 26 años y declaró en contra del cura Horacio Corbacho (59) por abuso sexual simple. La declaración surge de la reproducción de una cámara Gesell que le realizaron a la víctima y testigo en 2017. Al momento de prestar testimonio tenía 24 años.
Según el relato de la joven, Corbacho la llevaba periódicamente en un vehículo a hacer las compras para el instituto en un hipermercado; y que la sentaba en su falda con la excusa de que le enseñaría a manejar. La denunciante indicó que en ocasiones abusó de ella, tocándola por debajo de la remera mientras estaba sentada en sus piernas.
La joven agregó también que el sacerdote repitió estos actos de forma idéntica en otra oportunidad, más precisamente mientras ambos estaban en la habitación de Corbacho junto a otros chicos que estudiaban en el instituto y dormían en sus albergues. Y destacó que ese mismo día, mientras el cura la tenía en su falda, observó en el monitor de la computadora del abusador a otro "hombre vestido de cura" (no lo identificó con nombre propio) quien la saludaba por la webcam.
Acto seguido, Corbacho le ordenó a la niña que bajara a la habitación del ex administrativo que fue declarado inimputable durante la instrucción; y detalló que allí estaban este hombre, el también cura Nicola Corradi (83) y el mismo hombre a quien había visto vía cámara. Siempre de acuerdo al relato de la denunciante, el "hombre vestido de cura" la violó en esa oportunidad tras dejarla encerrada en la habitación.
Además, mencionó a la monja de origen japonés Kumiko Kosaka: afirmó "que las filmaba mientras se estaban bañando" y la acusó por "maltratos verbales y físicos". Específicamente, dijo que la había golpeado con un palo.
La mujer dejó el instituto religioso cuando tenía 14 años. Antes de eso, intentó escapar varias veces. Contó que, tras una de sus fugas, la subieron a un vehículo, le vendaron los ojos y fue abusada reiteradas veces por un grupo de personas a las que no pudo identificar.
Cuando pudo sacarse la venda, antes de que la abandonaran en la vía pública, vio que los agresores estaban encapuchados. Reconoció que había hombres y mujeres entre quienes la encerraron aquella noche, le destrozaron la ropa y la abusaron. Contó además que hasta la fotografiaron desnuda.
Una vez en la vía pública, la joven detalló que fue asistida por dos personas que la encontraron a la deriva. Y agregó que la llevaron a un hospital, aunque no pudo determinar cuál fue.
En otro fragmento de su declaración indicó que en la piso superior del instituto ubicado en el departamento mendocino de Luján de Cuyo vio cadenas y múltiples cajas de preservativos.
El caso
Este caso conmocionó a la Argentina cuando se conoció en 2016 los abusos sexuales que le hacían a los alumnos del instituto para hipoacúsicos. Entre sus declaraciones, aseguraban que fueron abusados sexualmente en reiteradas oportunidades, que los tocaban y además, los obligaban a mirar pornografía.
Lo que hace especialmente desgarrador lo ocurrido en el Instituto Antonio Provolo para Sordos, en la provincia de Mendoza, no es solamente que las víctimas eran niños, incluyendo a pequeños de hasta 4 años, sino que también por su discapacidad no podían comunicar lo que les estaba sucediendo.
La causa de los abusos en el Instituto Próvolo tiene más de 20 víctimas, que declararon durante casi 3 años y aseguraron que fueron atacadas sexualmente cuando tenían entre 5 y 16 años mientras estudiaban y dormían en los albergues del establecimiento. Por otro lado, son 14 los acusados (13 imputados y un condenado), el fiscal a cargo es Gustavo Stroppiana.
Los 2 religiosos acusados son Nicola Corradi, italiano de 83 años, y Horacio Corbacho, argentino, de 59. También está imputado Armando Gómez (49 años), además del ex monaguillo (Jorge Bordón) que fue condenado y otro ex administrativo (Luis Ojeda) que ha sido declarado inimputable, por "no comprender la criminalidad de los hechos", según dictaminó el Cuerpo Médico Forense en diciembre de 2017.