Apenas arribó a esa estación aérea, la Policía española subió a la aeronave y descubrió que transportaba una carga de 944 kilogramos de cocaína,
embutida en los tapizados y paneles, por lo que los tres tripulantes quedaron detenidos.
Consultada por el estado de ánimo de Miret, Paz dijo su marido
"está que no lo puede creer".
"A Matías le denegaron la libertad en todo este tiempo no por pruebas, sino por ser extranjero, por el peligro de fuga. Con esta decisión se puede leer entrelíneas que va a ser sobreseído. Sabíamos que no había ninguna prueba, pero había que esperar el juicio", señaló.
En el sentido de que ser extranjero le había jugado en contra, ya se había expresado el mismo Miret en
una entrevista al diario La Nación cuando cumplió un año bajo arresto.
"Aunque la jueza haya requerido esa prueba [N. de la R: La desgrabación de las conversaciones de cabina]
como fundamental hoy creo que es una prueba más, ya que todas las pruebas pedidas resultaron favorables para mí e igualmente sigo en la misma situación. Ya que según la justicia española no tengo arraigo, con lo que se puede afirmar que para la justicia española todo extranjero no puede gozar del beneficio de la libertad a espera de juicio. Ya que obviamente al ser extranjero no se tiene arraigo en el país, sobre todo no teniendo pruebas en mi contra y cuando la persona responsable, Gustavo Juliá, declaró hacerse cargo del hecho, tanto durante el procedimiento policial como ante el juzgado. Si estuviera en la Argentina podría estar en mi casa esperando el juicio", dijo Miret en aquel reportaje.
"El no sabía nada. Lo llamaron 15 días antes y le ofrecieron el vuelo. El se dedica a esto, es piloto. Cuando aterrizaron en Barcelona, descubrieron la carga. Durante el procedimiento Matías estaba tranquilo, jugaba con los perros. Pensaba que era sólo rutina", contó la mujer.
La esposa del piloto dijo también que fue clave la declaración de los agentes a cargo de aquella revisión.
"La Guardia Civil volvió a declarar que cuando Matías descubrió la droga tuvo una actitud como si le estuvieran haciendo una cámara oculta", indicó.
El jueves, tras la lectura de los alegatos del fiscal, el defensor de Miret había señalado que su defendido no tenía ninguna responsabilidad por la droga y pidió que se lo dejara en libertad y se lo absolviera. El fiscal se opuso y pidió que la prisión preventiva se extendiera por otros 2 años.
Los abogados de los Juliá y Miret habían pedido que fuera declarado nulo el juicio a los tres argentinos acusados de transportar la cocaína desde Buenos Aires a Barcelona en un jet Bombardier Challenger 604.
El fiscal había insistido en la culpabilidad de los imputados para los que pidió 13 años de prisión y una multa por €140 millones.
A favor de Miret jugó la distinción que hicieron los guardias civiles que intervinieron en el procedimiento sobre el narcojet en el aeropuerto de El Prat. Los Juliá estuvieron nerviosos y Gustavo le pidió perdón delante de los guardias, dando a entender que Miret no sabía nada.
Además, el copiloto fue
contratado a última hora en reemplazo de quien iba a ser el viaje,
Miguel Fonruouge, piloto del empresario
Eduardo Constantini. Por otra parte, los indicios marcan que los Juliá mantuvieron contacto con el grupo de colombianos que hicieron las reparaciones en el Bombardier en la base aérea de Morón, mientras que Miret nunca estuvo en ese aeropuerto.
A Miret lo beneficiaron algunos detalles más. Los técnicos declararon en el juicio que, en un avión de semejante envergadura, una carga de 944 kilos no se nota. En eso hubo unanimidad. Tampoco en la transcripción de la
caja negra hay conversaciones en las que se mencione los
estupefacientes, de manera que no hubo forma de probarle que estuviera al tanto del cargamento.