García Cuerva pasó un tiempo considerable en Santa Marta, la residencia comunitaria del Vaticano. Allí se alojó en una habitación muy cercana a la de Francisco. Durante su estadía pudieron estrechar lazos y vincularse amistosamente; Espacios de adoración conjunta, Koinonía, desayunos, almuerzos, cenas y tiempo de sosiego. En este punto y en su momento, consultado por la prensa vaticana, Cuerva aseveró: “Me recibió con toda la de delicadeza de un padre. Tenía que venir a trabajar a la Congregación de los obispos y me dijo 'por qué no compartimos más lo cotidian', en términos más familiares”, explicó una radio de Santa Cruz allá por abril del año pasado al regresar de Roma.