Después de la breve pero intensa persecución, la víctima se volvió a sentar en su vehículo, donde los vecinos intentaron asistirlo, a lo que se negó. Minutos más tarde sufrió un infarto y falleció.
Dos años después, Georgina Ailín Martínez está sentada en el banquillo de los acusados por este hecho de inseguridad. La mujer está imputada por “homicidio en ocasión de robo”, y la Justicia debate en Córdoba si la presunta ladrona habría tenido incidencia penal en la muerte del anciano de 79 años.
A pesar de sonar evidente la responsabilidad de la presunta asaltante, la Justicia debe determinar si cabe alguna responsabilidad concreta, más allá de la moral, ya que el deceso se produjo minutos después del robo. Para esto, será clave la declaración de los vecinos que fueron testigos del hecho.