Precisó en el informe que fueron más de 32.000 las hectáreas de bosques andino-patagónicos arrasadas por incendios forestales entre octubre de 2024 y marzo de 2025. De allí que la temporada fue la más devastadora de los últimos 30 años.
A través del procesamiento de imágenes satelitales, la organización ambientalista detectó un aumento en la cantidad de focos y la intensidad del fuego respecto a la temporada anterior. Las provincias más golpeadas por las llamas fueron Neuquén (11.782 hectáreas quemadas), Río Negro (10.218 ha) y Chubut (9.722 ha).
La destrucción alcanzó zonas protegidas y emblemáticas como el Parque Nacional Lanín, el Nahuel Huapi y Los Alerces, todos declarados áreas de alto valor ecológico La destrucción alcanzó zonas protegidas y emblemáticas como el Parque Nacional Lanín, el Nahuel Huapi y Los Alerces, todos declarados áreas de alto valor ecológico
Bosques únicos, en peligro crítico
Greenpeace también advierte que los bosques andino-patagónicos representan una de las últimas reservas mundiales de bosques templados con escasa alteración humana, y que su biodiversidad los convierte en ecosistemas clave para la salud del planeta.
"Muchos de estos bosques necesitarán al menos 200 años para regenerarse, si es que logran hacerlo", advirtió Hernán Giardini, coordinador de la campaña de bosques de Greenpeace Argentina.
Según el informe, el 95% de los incendios forestales en Argentina son provocados por acción humana. Ya sea por negligencia —como fogatas mal apagadas, cigarrillos o quemas no controladas para pastoreo— o por prácticas deliberadas vinculadas al negocio inmobiliario o la expansión agropecuaria.
Y, por supuesto, la situación se agrava con factores climáticos adversos como altas temperaturas, sequías prolongadas, vientos fuertes y baja humedad, condiciones que hacen que un pequeño foco se transforme en un incendio fuera de control.
Impactos sociales y ambientales
Los efectos de los incendios no se limitan a la vegetación. Greenpeace enumera una serie de consecuencias directas e indirectas:
- Pérdida de biomasa y estructura vegetal
- Fragmentación de hábitats y desaparición de especies
- Degradación del suelo y mayor erosión
- Pérdida de biodiversidad y servicios ecosistémicos
- Desplazamiento de comunidades y daños a viviendas
En localidades como Mallín Ahogado (Río Negro) o Epuyén (Chubut), los incendios no solo destruyeron naturaleza sino también hogares. Muchas familias debieron ser evacuadas y algunas perdieron todo.
"Esto no es solo un problema ambiental, es también una cuestión social. El Estado debe asumir su responsabilidad y actuar con urgencia", remarcó Giardini.
Greenpeace concluye su informe con una advertencia contundente: si no se detiene el avance sobre los bosques y no se mejora la capacidad de respuesta frente a los incendios, las consecuencias serán cada vez más graves e irreversibles.
Datos sobre las restricciones para hacer fuego
Por último, cabe mencionar que la nueva resolución del Gobierno de Javier Milei dejó sin efecto dos resoluciones, una del 2023 y otra del 2025 por un informe que presentó la dirección de Lucha contra incendios forestales y emergencias sobre el inicio de la temporada baja de incendios forestales.
Se estableció que solo se permitirá el uso del fuego en los parques previa autorización de la dirección de Lucha contra incendios forestales y emergencias.
Las intendencias de los parques, además, deberán realizar el acto administrativo correspondiente para dar el permiso.
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