Por el otro, puede interpretarse que al aumentar la expectativa de que "lo peor ya pasó" habrá mucho menos predispodición social a tolerar la continuidad del ajuste el próximo año. Sobre todo si sus efectos positivos tienden a demorarse.
El INdEC publicó este martes los datos sobre ventas de supermercados. Los resultados son negativos, tanto en la comparación contra un año atrás como contra el mes inmediatamente anterior.
Se trata del consumo masivo. Las ventas en los supermercados cayeron en septiembre un 12,8% en comparación con el mismo período del año pasado y un 0,4% en relación a agosto. En lo que va del año, la contracción es del 11,6%.
Los números reflejan un empeoramiento del escenario. En términos interanuales, hay que remontarse hasta mayo para encontrar una cifra tan mala. En cuando a la comparación mensual, el resultado de septiembre interrumpe 2 meses de saldo positivo (0,1% de agosto) o neutro (0% de julio).
Hay menos consumo a pesar de que el salario real mejora por la disminución de la inflación. Esto se debe a que los ingresos se ven ajustados por otro lado: el aumento de los denominados "gastos fijos", en el que se incluyen las tarifas de distintos servicios que sufrieron tanto la suba de su precio, que venía atrasado, como la quita de subsidios que los hacían más baratos.
Así, el aumento de los "gastos fijos absorbieron la recuperación en los ingresos de los hogares que comenzó en abril", según un informe reciente de la consultora Empiria.
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De acuerdo a la consultora Empiria, el ingreso disponible cayó 15% dado que los gastos fijos pasaron del 15,6% al 22,7% de la canasta familiar.
Hernán Lacunza, titular de la firma y exministro de Economía, explicó días atrás en declaraciones radiales que "el ingreso disponible, lo que le queda a una familia tras pagar los gastos fijos de luz, expensas, transporte, el día 5 del mes siguiente, que en noviembre de 2023 era de $100, ahora es de $86".
De acuerdo a Empiria, el ingreso disponible cayó 15% dado que los gastos fijos pasaron del 15,6% al 22,7% de la canasta familiar.
Uno de los blancos de la "motosierra" en el año electoral serán los subsidios. Según explicó el especialista Alejandro Einstoss, la mayor parte del ajuste que queda en ese sector se concentra en sectores medios y bajos.
De no medirse bien el impacto de esa corrección se corre el riesgo de darle una estocada a los ingresos y por lo tanto al consumo, un dinamizador de la economía.
Armando Farina, vicepresidente de la Cámara Argentina de Distribuidores y Autoservicios Mayoristas (Cadam), apuntó en un reciente artículo en el portal Infobae al "voto supermercado" como un emergente del "humor social" de los votantes de USA, que optaron por Donald Trump para desbancar al gobierno demócrata.
Farina señala que "desde esta perspectiva, el ajuste al bolsillo debe ser tenido en cuenta para las elecciones del año próximo en Argentina".
"Indudablemente, el consumo será un factor determinante para los votantes, y esperamos llegar esta vez con la heladera llena a las próximas elecciones", concluye.
Habrá que ver si la "motosierra" lo permite y qué reacción generará la promesa de su continuidad.
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