“Hay que buscar otra manera de cubrir ese bache financiero que producirá no votar las retenciones”, exigió Llaryora. Al mismo tiempo, aseguró que acompaña el objetivo de cerrar el déficit, pero no a cualquier costo.
“Yo no quiero la paz del cierre del déficit, pero en un cementerio”, explicó. De esa manera, volvió a mostrar voluntad de dar marcha a la administración Milei, desde donde señalan que la oposición en su conjunto está impidiendo el avance del plan de Gobierno.
En Córdoba empieza a levantar la temperatura
La preocupación principal que socava la tranquilidad de Llaryora es la recaudación provincial. En su primer mes como gobernador, el ex intendente de Córdoba vio una estrepitosa caída en los ingresos provinciales, tanto por vía propia como por giros nacionales.
Sin la quita eventual de la presión de las retenciones, en la provincia no esperan que la recaudación se levante, sino que se hunda aún más. Precisamente, buena parte de ese presupuesto proviene de los aportes inmobiliarios del campo.
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Las retenciones no van a ayudar a Javier Milei, según Córdoba.
Con las finanzas provinciales en una tensa calma, el Gobierno provincial quiere asegurarse un nuevo esquema de ingresos acorde al ajuste indefectible que practica la administración central. Todo ello en medio de vencimientos internacionales a los que Córdoba debe hacer frente, y una creciente tensión con los estatales provinciales.
Javier Milei y la advertencia de sus votos
Bajo el escenario de los últimos días, desde el oficialismo provincial no dejaron pasar de largo el hecho de que Milei ganó el balotaje empujado por el voto cordobés. En especial de la zona productiva.
Allí, el libertario se impuso con un histórico 74,05% de los votos, superando incluso el récord de Macri en 2015. Es decir, una fuente propia de fuerza política, algo que no abunda para el economista.
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De esa manera, el incremento impulsado en las retenciones agropecuarias estaría empujando en contra de sus propios votantes en esa provincia. Una práctica prohibida en el cordobesismo que, con la premisa de no volverse nunca contra sus electores, sostiene una gestión que va rumbo a los 27 años ininterrumpidos, un tiempo parecido a los que Milei apunta para “transformar a Argentina”.
Córdoba, sin cuasimoneda
Por último, y en medio de una presión creciente, Llaryora desmintió la posibilidad de emitir una cuasimoneda como la que ya aprobó La Rioja. En ese sentido, el gobernador cordobés puso la maniobra como un último recurso, en caso de que el Gobierno nacional no de señales de colaboración con las provincias.
“No creo que ningún gobernante quiera llegar a esa situación porque sabemos que es desfavorable, traumática y difícil. Yo no quisiera estar nunca en esa situación”, dijo.
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