Claro, en medio de una campaña, lo sucedido a González es nada menos que un terremoto. Más aún si se tiene en cuenta que el accidente y el lanzamiento del candidato Martín Llaryora estuvieron separados por horas.
Ahora, a algunas semanas de todo lo sucedido, Oscar González decidió salir a hablar. Justo cuando en la Legislatura se iba a avanzar en el apartamiento de su banca, medida que podría ser interpretada como una orden de “arriba” para ir borrando poco a poco al legislador de la escena, al menos hasta que pasen las elecciones.
Oscar González, jefe de Gabinete de Córdoba.
En Córdoba, habló Oscar González.
“Desdichadamente no recuerdo el momento del accidente. Es más, cuando tomé conciencia, no sé cómo salí del vehículo. No tengo memoria de lo que ocurrió, lamentablemente. Cuando supe que había una persona muerta y dos niñas mal heridas, cruzó por mi mente haber dado mi vida, que hubiera sido yo. Dios ha planteado las cosas de otro modo y ha puesto una cruz en mi espalda y debo sobreponerme a eso”, expresó González al respecto al medio local Radio Verdad. Claro, las palabras del legislador causaron alarma en el peronismo, ya que poco a poco buscan pasar la página sobre el escándalo.
“La defensa me informa que hay sustanciales novedades que cambian las versiones que se han dado hasta ahora. Confío en la Justicia”, aseguró. Por otra parte, se justificó diciendo que su licencia es perfectamente legal (contra las acusaciones de la prensa) y que todas las multas en su haber eran por exceso de velocidad.
Además, habló de la adjudicación de los autos de alta gama, y se desentendió del cuestionamiento moral apañando en que “no sabía de dónde venían los autos”. “Yo no conocía de dónde provenía el auto en el que me conducía. El Poder Judicial no informa de dónde provienen, sólo entrega un permiso para circular”, aseguró.
Ya en el plano político, Oscar González confesó haber hablado con Juan Schiaretti y Martín Llaryora tras el accidente y destacó que “no le soltaron la mano”. “No he tenido ninguna reunión con el bloque. He hablado con algunos legisladores, pero no me pidieron que renuncie. No me soltaron la mano”, destacó.
Sin embargo, sus capacidades legislativas estarían siendo puestas en suspenso, más allá de la licencia por 6 meses sin goce de sueldo que se le otorgó semanas atrás. Sin dudas, si la campaña lo pide, Oscar González dejará “la casa” (en tiempos de Gran Hermano) de ser necesario.
Aunque claro, no le será fácil al peronismo cordobés desprenderse de un hombre que conoce hasta el más mínimo resquicio de la gestión. Al menos no de manera gratuita.
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