Tanto Rossi como Fernández ocupan papeles preponderantes en la ceremonia de designación. El primero por haber conocido a Bergoglio en sus años más jóvenes. Y el segundo por ser el jerárquico argentino más alto luego del Papa en la iglesia.
La designación será seguida muy de cerca por la política argentina. De hecho, estará presente el gobernador Martín Llaryora, quien llegará al Vaticano con intenciones de dialogar con Francisco.
Llaryora espera que las elecciones de octubre lo hagan avanzar casilleros en la interna peronista. Con una renovación generacional en marcha, el cordobés espera imponerse a la tradicional hegemonía kirchnerista, y un espaldarazo papal sería un elemento contundente para lograrlo.
Así, la llegada de los dos cordobeses a las alturas vaticanas no es un dato menor para pensar en el provenir de Argentina. Muchas de las obras que hoy contienen el 40% de pobreza que hay en el país son propias de la Iglesia, volviéndose una pieza clave de la infraestructura social en un territorio devastado.