A nivel estatal, el Estado cordobés está a muy pocos días de caer en default por deuda emitida en dólares en los últimos años. Ese estado financiero podría llegar a hacerse realidad el 9 de enero próximo, cuando venza el plazo de un mes de gracia que los bonistas le concedieron al Gobierno de Córdoba para realizar una reestructuración de la deuda de 1685 millones de dólares repartidos en tres bonos.
La incapacidad de pago del Estado cordobés ya se había manifestado el 9 de diciembre, cuando no se canceló la deuda por un bono de unos 25 millones de dólares con los acreedores. Desde ese día, se llevan a cabo negociaciones para reestructurar la deuda, aunque sin éxito, ya que los bonistas rechazaron las cuatro propuestas arrojadas por el Gobierno cordobés, siendo hoy 28/12 el último día para que los bonistas suscribieran a las propuestas.
Según los acreedores, la provincia no estaría poniendo a disposición su verdadera capacidad de solvencia. El principal punto de desacuerdo son los porcentajes de intereses a pagar en los próximos dos años (Córdoba ofrece casi un 3%, contra un 5% a los cuales están dispuestos a bajarse los bonistas, del 7% original).
En caso de caer efectivamente en default, la capacidad de obtener préstamos para el Estado cordobés se vería reducida notablemente. Esta situación agobiante para el gobierno de Juan Schiaretti, ha llevado a Hacemos por Córdoba a mirar con buenos ojos una posible intervención del Gobierno de Alberto Fernández, con un acuerdo político mediante, aunque por ahora no hay nada concreto al respecto, más que un coqueteo intermitente.
Sin mediar una nueva oferta de última hora que logre la adhesión del 66% de los bonistas, la provincia de Córdoba arrancará el 2021 sin poder hacer frente a sus obligaciones. Pero las complicaciones no son solo a nivel gubernamental.
La crisis también golpea profundamente el consumo privado, en una sociedad que ha visto cómo su poder adquisitivo se deterioró notablemente en el último año. Esto se vio reflejado, por ejemplo, en las ventas navideñas.
Los comercios cordobeses registraron una caída de un 9,7% en las ventas de vísperas de navidad, una fecha que en años normales aumenta el volumen de consumo considerablemente. El relevamiento fue realizado por la Federación Comercial de Córdoba (Fedecom) y reafirmó la tendencia en baja de los últimos años (en 2019 se había registrado una caída del 7%).
Según Fedecom, entre los factores que influyeron en la caída de las ventas, se encuentran la pérdida del poder adquisitivo (Córdoba tuvo una de las mayores tasas de desempleo del tercer trimestre, sólo por detrás del GBA) y el crecimiento de un mercado marginal que atiende gran parte de la demanda con precios más accesibles gracias a la evasión impositiva. Al respecto, una de las principales promociones que ofrecieron los comercios “blanqueados” era el pago en efectivo a cambio de algún descuento en el precio de los productos, algo que habla a las claras de una insoportable presión impositiva.
Entre los rubros con mayor caída se encontraron las joyerías y las ventas de calzado y marroquinerías. A nivel nacional, la tendencia fue similar, con un 10,1% de caída en promedio con respecto al 2019.
Mientras Córdoba arde económicamente, el Gobierno nacional aprobó la extensión de la Ley de Emergencia Económica hasta el 31/12/21, a pesar que los datos hablan a las claras de un fracaso en materia económica. Dicha ley continúa apuntando a una reactivación que parece no llegar a tiempo, al menos no para los cordobeses.