Justamente, en Río Cuarto es donde transcurrió la historia del médico trucho que engañó por un buen tiempo al cuerpo de Gobierno encargado de manejar la pandemia. Se trató de un joven de 24 años (se presentó como Ignacio Martín), quien habría falsificado los documentos profesionales, apropiándose de una matrícula de una verdadera profesional colegiada, para pod er ingresar al COE.
Según comentaron allegados al COE de Río Cuarto, el joven habría ingresado a mediados del 2020 al organismo como voluntario para colaborar en tareas de telefonía, localización de pacientes, logística, y otras actividades que miles de voluntarios han llevado adelante en Córdoba durante los meses de pandemia. A medida que pasó el tiempo, el “médico” se fue ganando la confianza de los profesionales y jerárquicos que coordinaban las acciones, diciendo que estaba cerca de recibirse como doctor, algo que confirmó a mediados de septiembre.
Una vez que presentó todos los papeles y su matrícula, que finalmente resultó pertenecer a una verdadera médica, Ignacio Martín logró ingresar al cuerpo médico del COE, ya con tareas diferentes como la realización de hisopados, rubro en el cual llegó a brindar capacitaciones. Una vez que el COE descentralizó la actividad a los municipios, Martín continuó en Río Cuarto, trabajando para la Municipalidad de dicha ciudad.
Toda la “mentira” se sostuvo hasta el 21 de diciembre, cuando un control administrativo dio con que los datos proporcionados por el “médico” no coincidían con su identidad. Esto motivó que el municipio de Río Cuarto realice una interconsulta con el Consejo de Médicos de Córdoba, institución que confirmó finalmente la falsedad de los documentos, y realizó la denuncia ante el Gobierno cordobés y la Justicia, por ejercicio ilegal de la medicina.
El médico trucho llegó a dar notas en medios cordobeses como parte del COE. En una entrevista con La Voz realizada a mediados de septiembre, Ignacio Martín hablaba como un auténtico profesional.
“Soy de Córdoba capital pero no volví a mi casa desde que empezamos con todo esto. Lo que más me preocupa es ver casos de gente que desmejora muy rápido, casos graves, sin enfermedades previas. Todos vamos aprendiendo sobre la marcha sobre este virus. Creo que ningún médico se hubiera imaginado una pandemia así”, expresaba el joven cuando encarnaba su papel de médico. Incluso llegó a tener reuniones con Diego Almada, uno de los referentes del COE Central en Córdoba, que coordina el manejo de la pandemia.
Lo que llamó la atención más allá del caso, fue el hermetismo que el Gobierno provincial mantuvo, siendo que pasó más de un mes desde que se conoció que Martín no era quién decía ser. Cabe recordar que el Municipio riocuartense está a cargo de Hacemos por Córdoba, con Juan Manuel Llamosas, uno de los hombres fuertes de Juan Schiaretti en la provincia, al mando.
Carlos Ordoñez, un concejal opositor en Río Cuarto, fue quien finalmente hizo público el caso. Si bien se desconoce las tareas que realizó Martín durante su estancia en la Municipalidad de Río Cuarto, puede presumirse que se trataría de tareas sensibles, por lo que se entendería el hermetismo desde el Panal (Casa de Gobierno de Córdoba). No hay que pasar por alto que el combate de la pandemia en Río Cuarto no fue del todo positivo.
Al contrario que en otros puntos de la provincia, Río Cuarto estuvo muy cerca de colapsar su sistema sanitario con la cantidad de contagios que se manejaron entre agosto y octubre del año pasado. Esto fue un golpe muy duro para Llamosas, quien renovó su cargo ganando las elecciones municipales en noviembre, contra los reproches opositores por el fracaso en el manejo del coronavirus.
De este modo, el médico trucho engañó a todos en Córdoba (incluso a los diarios). La pregunta que se hacen a estas horas es qué fue lo que motivó al joven a realizar la “estafa”, ya que no habría llegado a tener un gran rédito económico con su actividad.