Con una amplia trayectoria como agente fiscal, Vázquez acumuló varias polémicas a lo largo de su carrera y siempre se mostró capaz de adaptarse. En el pasado, el ahora titular de la DGI enfrentó cuestionamientos patrimoniales, fue asociado con empresarios acusados de corrupción durante el periodo K, cuestionado por sus gestiones al frente de dependencias y señalado como presunto ejecutor de un plan de presión política contra el Grupo Clarín.
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Andrés Vázquez, titular de la DGI.
La lista kirchnerista
A pocas horas de conocerse el nombramiento de la pareja de Vázquez, también salió a la luz una investigación interna que el Gobierno nacional habría llevado adelante desentramando una presunta lista de protección o blindaje fiscal de datos a empresarios relacionados con el kirchnerismo. La misma dataría del 2016 según un reporte de Clarín, año en el que la ex AFIP se encontraba bajo control del macrismo.
Dentro del presunto listado se encontraban empresarios como Lázaro Báez, Cristóbal López y Alejandro Vandenbroele. Los mismos contaban como contribuyentes que revisten interés público, por lo que su información fiscal sólo era posible de ser visualizada por altos rangos del organismo, bloqueando el acceso a los fiscalizadores generales.
En total, la investigación dio cuenta de al menos 51 empresas, razones sociales o personas que se encontraban “blindadas”. Material que sirvió al Gobierno nacional para traer a la mesa cuestionamientos contra la gestión del PRO durante los años en el poder.
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AFIP y una lista que data del 2016.
Puja de poder
El surgimiento de las nuevas polémicas internas en ARCA surgen en medio de las tensiones que la administración libertaria desató contra el PRO de Mauricio Macri. Con Santiago Caputo como factor de discordia, el Gobierno nacional decidió entregarle al asesor la reforma del ente recaudador, un organismo estratégico en la fase moderna de la política argentina para el sostenimiento en el poder.
Respecto a ello, no es casualidad que los principales cambios estructurales hayan estado apuntados al sector más alto del organigrama del ARCA, ahora conducido por Juan Pazo. Cabe recordar que la Casa Rosada no pudo sostener a Florencia Misrahi durante el primer año de gestión.
Para la administración de Milei, el control del ente recaudador es una cuestión estratégica y desafiante dada la conocida falta de “recursos humanos” propios que enfrenta el liberalismo. Al acecho estaría la estructura del PRO, que en caso de instalarse en la ex AFIP podría tener una cuota importante de poder a la hora de negociar una eventual alianza electoral.
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Santiago Caputo se disputa el control del ARCA.