Es evidente que Sergio Massa/Agustín Rossi dispara una redefinición ideológica del oficialismo, que ya no es Frente de Todos sino Unión por la Patria, quizás una marca de transición hacia su deconstrucción inminente. Algo parecido le sucederá a sus adversarios partidarios. Muchas veces se ha sostenido que 2023 no es 2015 pero tampoco 2019, y el problema central que padece hoy la fuerza en el Gobierno que busca su reelección es la acumulación de 4 años sin liderazgo.
Son 4 años en los que una parte de los medios -por simplificación conveniente- y del oficialismo -su ala izquierda- reivindicó el supuesto liderazgo de CFK pero, en verdad, no existía porque ella aceptó la agonía de Martín Guzmán que propuso Alberto Fernández (¿y el liderazgo?), fue coprotagonista de la derrota electoral 2021, toleró la interminable 'cuarentena' por Covid-19 y alentó el 'plan Platita' que potenció la expansión monetaria inflacionaria. O liderazgo cero o inútil. De hecho, erró feo con lo de Eduardo de Pedro. El oficialismo necesita un liderazgo porque, de lo contrario, se muere. Eso es peronismo, aunque se llame Frente Renovador.
Urgente24 prometió 8 claves en el título. Las otras 5 deberá buscarlas el lector entre los siguientes fragmentos de varios columnistas políticos sabatinos:
Leandro Renou (Página/12):
"En las horas previas a que la cuenta oficial de UP diera la noticia, Massa habló por última vez con Cristina y el presidente, y antes lo había hecho con los gobernadores, que fueron clave para el viraje de la fórmula. Además, se encargó de charlar con Eduardo "Wado" De Pedro, el ministro del Interior que había lanzado una pre candidatura. Massa lo considera un cuadro de altísima valía. Aseguran cerca del ministro que, también, se inclinó por Rossi, alguien con quien había retomado el diálogo. Otro al que valora en la transición es a Juan Manuel Olmos, un hombre cercano al Presidente, que viajó a China con Massa y Máximo Kirchner y fue uno de los articuladores de la lista de unidad."
Francisco Jueguen (La Nación):
“La fórmula Wado-Manzur estaba más pensada para consolidar el frente interno de UxP que para salir a buscar el voto no partidario”, afirmó un hombre de negocios que coordina uno de los principales foros empresarios del país. “Buscaba mantener el piso del voto K y de los peronistas del norte para tratar de entrar al ballotage. Esto hacía que el candidato de Juntos por el Cambio tuviera más chance y creo que la reacción de los mercados financieros de los últimos días tienen que ver con esto”, cerró.
“Pese a ser el mejor de La Cámpora, era una fórmula chiquita”, dijo un hombre clave de la UIA. “Massa tiene relación con los empresarios, es un animal político y labura mucho. Eso se valora. De Pedro es hermético y no está claro qué va a hacer. Incluso Axel [por Kicillof] tiene más peso”, agregó. “Era una fórmula un poco tibia. No generaba entusiasmo. Me parece que Massa es más competitivo y tiene más representación”, afirmó, en tanto, un empresario del norte."
Melina Molina (Página/12):
"Las conversaciones, mientras tanto, seguían de forma intensa y un grupo de gobernadores se dirigió el jueves a ver a Cristina Kirchner al Senado, al Presidente a Casa Rosada y también visitaron a Massa en el Palacio de Hacienda. El que anticipó de qué iban esas charlas fue el gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela, cuando contó que en la reunión de Fernández con Raúl Jalil y Gerardo Zamora, el Presidente había dicho: "Ustedes propongan a Massa y yo al vicepresidente". La mayoría de los mandatarios provinciales que forman parte de la Liga de Gobernadores habían firmado dos comunicados en los que pedían una lista de unidad. Lo lograron.
La noticia de que Fernández no se oponía a la candidatura de Massa --revelada por Quintela-- causó sorpresa en diversos sectores oficialistas porque, hasta ese momento, el Presidente junto a sus funcionarios de mayor confianza, iban a acompañar y estaban haciendo campaña por la precandidatura de Scioli. Ese mismo día, de hecho, el embajador había oficializado su candidatura en el ND Ateneo, con la presencia de la ministra de Desarrollo Social, Victoria Tolosa Paz; del canciller Santiago Cafiero y el ministro de Seguridad, Aníbal Fernández, en primera fila. Sin embargo, en Casa Rosada, luego de la reunión con Massa, ya anticipaban que "no está descartado que haya fórmula de unidad", que "todavía faltan reuniones"; que "hay que ver qué quiere Sergio", y que "el último día el peronismo se ordena"."
Fernanco Cibeira (El Destape):
"Luego de mucho tiempo, hubo un intercambio de mensajes entre Alberto y Cristina. Además de la vicepresidencia para Rossi, el Presidente pidió lugares en la lista de diputados para Tolosa Paz y Cafiero, sus incondicionales. El vicejefe de Gabinete, Juan Manuel Olmos, de buen vínculo con todos, fue otro de los que trabajó en las gestiones. La fumata se anunció pasadas las 20 a través de las cuenta en las redes de Unión por la Patria.
A diferencia de lo ocurrido con el lanzamiento de Wado-Manzur, el anuncio de Massa-Rossi disparó apoyos desde el peronismo en las redes. Varios gobernadores, algunos intendentes, la CGT y hasta el propio Manzur saludaron el acuerdo. Scioli, que había subido un último spot explicando su postulación a eso de las 19, aceptó bajarse para no obstaculizar la unidad y no quiso ningún cargo a cambio. En su entorno aseguraron que irá a Brasilia a preparar la visita de Alberto, quien llegará el lunes para celebrar con Lula los 200 años de relaciones diplomáticas bilaterales. La lista de diputados en la provincia que encabezará Máximo, en principio, se completaría con Tolosa Paz, Julián Domínguez, Juliana Di Tullio y Santiago Cafiero en los cinco primeros puestos."
Eduardo Aulicino (Infobae):
"La crisis es el motor de los temores del oficialismo y los factores económicos -el FMI, en primer lugar, como pieza para salvar la transición- terminaron de operar y acomodar el tablero de Unión por la Patria. Entrelíneas, Sergio Massa lo había anticipado cuando la pelea aún estaba abierta. Envió un mensaje como garantía de “normalidad”: le habló a la interna y fue un gesto hacia los “mercados” y el frente externo, al mismo tiempo. Cristina Fernández de Kirchner admitió en parte sus límites en este ciclo, aunque sin dejar de jugar: busca asegurar su línea en la provincia de Buenos Aires y deja la apuesta nacional al ministro y a Alberto Fernández. Un modo de mantener la sociedad armada hace cuatro años y desgastada por batallas en continuado.
La reconstrucción más cruda en base a los trascendidos de los últimos días y de este viernes intenso puede resumirse en un ejercicio de presiones cruzadas, al borde del abismo. Massa se movía con la convicción de que una caída suya arrastraría a todos, es decir, a la economía y al Gobierno en sentido amplio. Desde la vereda K se contraponía que, en ese caso, el ministro pagaría costos enormes como “único” responsable. La respuesta fue colocar la carga directa sobre la ex presidenta: el ministro decía que seguiría en su despacho, pero que difícilmente habría oxígeno externo y algún cuidado por parte del mercado.
En paralelo, el mismo mensaje le habría llegado a CFK -o a su círculo más próximo- por la vía de contactos informales con el Fondo."
Ignacio Miri (Clarín):
"Gobernadores de varias provincias e intendentes del conurbano bonaerense le hicieron llegar a través de emisarios a Cristina Kirchner, a Sergio Massa y también al presidente Alberto Fernández, su descontento con la fórmula de Wado de Pedro y Juan Manzur. "Es una fórmula que nos hará perder la Nación y también la Provincia de Buenos Aires", le dijo a Clarín esta tarde uno de los intendentes que hizo escuchar su queja en la interna.
Según fuentes que conocen los detalles de la negociación, Massa tuvo un primer indicio de que la vicepresidenta revertiría su decisión el jueves por la noche, en una cena que mantuvo con Cristina Kirchner, en la que también estuvieron presentes Máximo Kirchner y Wado de Pedro.
El anuncio de la fórmula De Pedro-Manzur había dejado desairado a Massa, que había pedido varias veces que hubiera una única fórmula y hace 15 días, resignado, aceptó que el Frente Renovador compita en una PASO contra Scioli. El jueves, Massa se había quedado sin lista unificada y, además, sin la posibilidad de competir, porque Cristina había elegido a otros postulantes."
Luis Bruchstein (Página/12, expresando el enojo de La Cámpora):
"Más allá del vínculo estrecho con Máximo Kirchner, la figura de Massa, como jefe del Frente Renovador, tendrá problemas para traccionar a una militancia juvenil que ha sido uno de los puntales del peronismo y del ex Frente de Todos, tanto en la oposición como en las campañas. Agustín Rossi es un dirigente ubicado dentro del kirchnerismo, pero con juego propio, también cercano a Alberto Fernández. Ninguno de los dos tienen conexión directa con los sectores más militantes del peronismo.
Aunque tiene el respaldo de los gobernadores que ganaron en sus distritos, es una fórmula a la que le falta el tono de Cristina Kirchner, la pieza más fuerte de UP, por lo que tendrá que trabajar primero sobre sus propias líneas. Y eso incluye a las bases de los propios gobernadores. Esta sería la segunda gestión del Frente Renovador que dirige Massa y al que pertenecía el actual presidente. Uno de los argumentos que han circulado es que Massa mide más que Wado, pero es todo lo contrario y por más diferencia entre los que deberán militar la campaña.
La fórmula deberá hacer un recorrido que comience con el compromiso con un programa creíble que incluya sacarse de encima las cláusulas sofocantes del Fondo Monetario, y deje la negociación de parches que solucionan un problema para crear otro."
Martín Rodríguez Yebra (La Nación):
"Las patas cortas de la proclamación de De Pedro empezaron a verse por la mañana cuando el gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela, reveló -sin la más mínima inocencia- los términos de las negociaciones que encararon sus colegas Gerardo Zamora (Santiago del Estero) y Raúl Jalil (Catamarca) para mediar entre Fernández y Cristina, que hacía meses que no se hablaban y no fueron capaces de sentarse a una mesa para buscar alguna clase de acuerdo.
“Alberto nos dijo: ‘Si quieren a Massa pídanlo y yo pongo el vice’”, contó Quintela por la mañana. Fue un misil. Le contó al país tres novedades fundamentales:
- que Fernández estaba dispuesto a descartar sin miramientos la candidatura de Scioli, tan adornada que estaba de actos, spots y promesas de color naranja;
- que los gobernadores querían a Massa como candidato presidencial y
- que la única salida posible era que cediera Cristina."
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