Errores, mentiras y omisiones de Néstor Kirchner
Suele decirse que el oficio de Presidente se aprende solamente en la Casa Rosada. Ese es uno de los motivos por los cuales todas las administraciones suplican paciencia.
Suele decirse que el oficio de Presidente se aprende solamente en la Casa Rosada. Ese es uno de los motivos por los cuales todas las administraciones suplican paciencia.
Parece que los argentinos debemos acostumbrarnos a tener paciencia no sólo para que los dirigentes "aprendan el oficio" sino también para que conozcan el país y la realidad.
El anterior presidente Eduardo Duhalde manifestó su sorpresa en su 1er. viaje a Europa, asegurando que no se "había imaginado que el mundo estaba tan globalizado". El actual presidente Néstor Kirchner, en una destacable visita a la "Argentina Real", manifestó su pesar ante las condiciones de vida que deben soportar un grupo de ancianos del Hogar Geriátrico San José, ubicado en el partido de San Martín, Provincia de Buenos Aires.
El hecho que el Presidente visite y recorra la "Argentina Real" es aplaudible y destacable. El hecho que se sorprenda ante la realidad es francamente muy preocupante.
Más allá de estos "costos de aprendizaje", el presidente Néstor Kirchner no ahorra oportunidad para denostar lo que considera la madre de todos los males. En dicha visita el presidente afirmó "esta es la Argentina que está oculta, la que algunos defensores de la ortodoxia económica no ven".
El discurso único y uniforme de la actual administración entiende como "ortodoxia económica" a un confuso conjunto de ideas y actitudes, muchas de ellas señaladas como capitalismo y economía de mercado.
Es difícil y puede ser innecesario aclarar que no fue el capitalismo de mercado ni los capitalistas los que no vieron y se olvidaron del Geriátrico San José.
El presidente Kirchner apela al arraigado culto argentino de culpar lo invisible para no afrontar la realidad.
# Amigos Olvidadizos
** El hogar San José si bien depende del gobierno nacional está situado en el Partido de San Martín. En dicho partido, los punteros políticos aportaron un resonante triunfo electoral en las pasadas elecciones con el 25,4% de los votos. Muchos de esos punteros, más de una vez no van a trabajar, y más de uno saluda a sus amigos los 29 de cada mes. Esos son los que no vieron y se olvidaron del asilo.
** El partido de San Martín está ubicado en la Provincia de Buenos Aires. Dicha provincia está gobernada por Felipe Solá, actual candidato a la gobernación y fervientemente apoyado por el Presidente Néstor Kirchner. La provincia de Buenos Aires es el colmo del despilfarro de recursos. Sus 425.000 empleados públicos y los $ 10.000 millones de presupuesto representan una cantidad de recursos, más que suficiente para mantener el Hogar San José en condiciones adecuadas. El "amigo Felipe Solá", como lo definió el presidente, también olvidó y no vio el asilo.
** Para quienes no conocen la geografía del Gran Buenos Aires, basta recordar que el partido General San Martín se encuentra lindero con la Capital Federal. El asilo San José está a pocos kilómetros del despacho de Aníbal Ibarra, neohijo pródigo del Presidente Kirchner. En declaraciones recientes el presidente explicitó su apoyo al actual jefe de gobierno.
** Aníbal Ibarra administra un presupuesto de $ 3.500 millones, con un plantel de 125.000 empleados públicos (9 por manzana!!!). Dicho ejército, duplica la dotación de empleados de ciudades tales como Chicago, Los Angeles y Washington DC. Aníbal Ibarra también derrocha recursos públicos. Si bien se trata de jurisdicciones diferentes, es real que la "solidaridad de los progresistas no reconoce fronteras". El candidato porteño también se olvidó del asilo.
** Por último, Chiche Duhalde, candidata a diputada y ex responsable del área social del gobierno "patrocinante" de Eduardo Duhalde, administraba un presupuesto de $ 3.200 millones. Más que suficiente para proveer las calorías necesarias a mas de 14 millones de personas.
** La lista de olvidadizos y amigos del presidente puede seguir. No deberíamos olvidar al ministro Roberto Lavagna que instauró retenciones a las exportaciones de una magnitud tal que, si consideramos sólo las que repercuten en el agro, podríamos alimentar a 60 millones de personas. Tampoco deberíamos olvidar los oscuros presupuestos de la SIDE, los subsidios a los sindicatos y obras sociales, los gastos de la política, etc.
El presidente Kirchner acusa al capitalismo en cada oportunidad que puede. Parece que se trata, más bien, de oscuros resentimientos irresueltos antes que sensatas apreciaciones.
La difícil situación que deben atravesar día a día los ancianos, los que no tienen hogar, no se debió a las ideas capitalistas ni a la economía de mercado. Dichas personas son víctimas del estatismo y de la demagogia.
El Estado argentino (nacional, provincial y municipal) tiene los recursos suficientes para atender con dignidad los asilos y hogares, la justicia, seguridad y demás funciones básicas.
Lo que no puede es, al mismo tiempo, mantener un ejército de funcionarios, empleados y amigos de lo ajeno.
Culpar al capitalismo de la tragedia del Estado puede redundar en votos y aplausos de la izquierda, pero no derivará en soluciones.
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(*) Economista de la Fundación Atlas
www.atlas.org/ Ciudad de Buenos Aires, Argentina, 2003.