Él hace del escritor Marco. El público español descubrió a Grandinetti en El Lado Oscuro del Corazón, de Eliseo Subiela, pero no ha podido seguir de cerca su extensa carrera teatral ni sus populares trabajos en la televisión argentina. Grandinetti inicia una carrera que sin duda será muy exitosa en España.
¿Qué dice Almodóvar de la actuación de Grandinetti? En la página oficial de la película aparece un comentario (www.clubcultura.com/):
"Grandinetti es Marco, sin duda el papel más complejo y con apoyaturas menos visibles de la película. Darío da una lección de amplitud de registros. Posee el mayor catálogo de miradas que yo conozca (con la ayuda impagable del director de Fotografía, Javier Aguirresarobe. La densidad de la luz y las sombras que Aguirre ha depositado en los primeros planos de Darío son de una riqueza explosiva).
Mil ojos tiene Darío y cada uno de ellos expresa una emoción precisa y distinta.
Su técnica depurada y virtuosa afortunadamente es de la que no se nota. Cuando Darío atraviesa el objetivo de la cámara se embellece y se engrandece.
Al igual que Benigno es un personaje imantado por una cama con una mujer dentro, Marco es viajero, móvil, vagabundo (en el escaso mobiliario de su casa, hay una mesa con ruedas de bicicleta y los únicos cuadros que tiene son dos corazones y un mapa del mundo que le ocupa toda una pared). Durante los meses que permanece anclado en la clínica, le vemos recorrer continuamente los pasillos. Caminar sin prisas, y casi sin objetivo, que es el modo más hermoso de caminar.
A la lista de los actores que mejor han caminado delante de una cámara (John Wayne, Gary Cooper, Robert Mitchum) habría que añadir el nombre de Darío Grandinetti. Su lento modo de caminar por el borde de la piscina, hasta sumirse en la oscuridad del extremo opuesto al porche donde Caetano Veloso canta, es tan emocionante como las lágrimas que intenta ocultar."
Previamente, Almodóvar logró, por la misma película, el premio de la Junta Nacional de Críticos de los Estados Unidos, aunque la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas española seleccionó a Los Lunes al Sol, de Fernando León de Aranoa y protagonizada por Javier Bardem, para representar a España en la categoría de mejor película extranjera de los Oscar, dejando en el camino a la de Almodóvar, y a Historia de un Beso, de José Luis Garci.
Algunas críticas europeas para el film de Almodóvar:
Con Todo Sobre mi Madre, Almodóvar parecía haber llegado al tope de su inspiración poética. Pero Hable con Ella es todavía más fuerte y emocionante (…) una de ésas películas en las que se ríe y se llora, envueltos en su extraordinaria belleza desde el principio hasta el final. No hay un instante de mediocridad, nada que no sea excepcional. Es excepcional la historia, son excepcionales la dirección, la interpretación, los diálogos, la inteligencia, la sensibilidad con que se muestra -incluso- a los personajes con menos protagonismo
Es la obra de un maestro en estado de gracia, un artista que ha alcanzado la madurez absoluta que le permite volar más allá de cualquier convención, mercado o escuela, para llegar derecho a la esencia del corazón del espectador. Hay más emoción en muchos pasajes de Hable con Ella, la mejor película del año (y no sólo del año) que en toda la quiniela de los Oscar. (...) Una obra maestra en estos años tan avaros.
(Curzio Maltese, revista Donna, Italia)
Hable con Ella nos introduce en las inquietudes y desórdenes de los sentimientos contemporáneos. Los abismos de la soledad, la desolación de la locura amorosa, las heridas de la pasión traicionada, la incomunicación de las emociones, el poder ignorado de la palabra, el silencio del cuerpo (…) La turbación no viene de la película sino de la reacción a la película: no hay que indignarse o desconcertarse, es la señal de que Almodóvar nos ha introducido profundamente en el reino oscuro de lo inconsciente, en la complejidad romántica de las emociones que huyen, incluso, a los límites de nuestra ética. El director muestra una magistral ternura por sus personajes (…) y todos los actores están maravillosos. La crítica suele tener reparos en utilizar la expresión Obra Maestra, pero en el caso de Hable con Ela,uno puede atreverse: la nueva película de Pedro Almodóvar es sencillamente bellísima.
(Natalia Aspesi, diario La Repubblica, Italia)
Y una crítica estadounidense: la que apareció en The New York Times, titulada Cuando la Lealtad es más importante que el Amor:
Por Elvis Mitchell
Como todos los grandes acontecimientos trágicos, Hable con Ela, película proyectada en la noche de clausura del Festival de Cne de Nueva York, está llena de un amoroso y dulce sufrimiento. Cuando se termina la proyección, podemos entender todo lo que la película significa, cómo ha penetrado en nosotros y lo difícil que resulta sacarla de nuestro corazón.
Pedro Almodóvar ha creado una comedia trágica acerca de la necesidad, su poder liberador y encadenador. El cine no ha sido muy entusiasta acerca de los personajes que caen en picado hacia un final terrible, por lo menos hasta el anterior filme de Almodóvar, Todo Sobre mi Madre (1999). En este caso, no realiza un cómic de telenovela mística y extravagante; cada cosa encaja en su sitio con excelente delicadeza.
La densa y profundamente conmovedora Hable con Ella hace pensar que ha escuchado muchas canciones de los Smiths, esos potentados ex post-punk, particularmente su clásico Girlfriend in a Coma (Novia en coma).
Benigno (Javier Cámara) es un enfermero que se sienta pacientemente al lado de su novia inconsciente, Alicia (Leonor Watling), atendiendo sus necesidades. Lo que él hace es hablar con ella, moverla despacio y delicadamente; su dulce voz es parte de su tratamiento, siguiendo con sus meticulosos y cuidadosos movimientos. Él es un delicado, extraño y confiado personaje. Y como en la irresistible peculiaridad de los Smiths -una sensibilidad que une al director y a la banda- el filme gira en torno a una pulcritud fascinante.
A priori, la película habla de la compasión; Marco (Darío Grandinetti), siguiendo el ejemplo de Benigno, atiende a su novia Lydia (Rosario Flores), que está también en coma. Dos mujeres que antes de enfermar, desarrollaban trabajos muy físicos: Alicia era bailarina de ballet y Lydia una torera que sufrió una cogida.
Con su plácida cara y su tono de voz acaramelado, Benigno es el verdadero centro de la película, en sentido literal y espiritual. En términos visuales, Almodóvar usa una triste y dulce riqueza de movimientos de cámara, tan deliberados y generosos como Benigno. Y nosotros comprendemos muy despacio lo que en los abismos de la benigna malicia, este aparentemente suave y amable hombre, y este magnífico realizador en la cima de su madurez, son capaces de hacer.
Se descubre que Benigno está obsesionado con su irreal relación con Alicia; tras su coma él se siente su propietario, y la profundidad de su devoción se transforma al mismo tiempo en una historia de amor y en una historia de horror. Pero al final, nosotros nos sentimos tan aturdidos y tan leales como Marco.
Al final de la película, Almodóvar da un giro al guión pidiéndonos, no sólo compasión, sino empatía por alguien que, en general, creeríamos que no la merece. Es una película sobre personas atrapadas en varias clases de prisiones: espirituales, físicas y, finalmente, en su sentido más literal. En Todo Sobre mi Madre (1999) y Carne Trémula (1997) también trataba sobre personas encarceladas. En Hable con Ella, que nos había estado hablando sobre la compasión, da un giro para hablarnos de la lealtad, ganándose también la nuestra.
Es el trabajo más maduro que su director ha llevado a la pantalla. Su audacia solía prestarse a argumentos tan extraños y radicales que podían hacer pensar que el director se estaba riendo de sí mismo, una especie de director cómico que le gustaba hacer las películas como sin prestarles demasiada atención.
La cháchara neurótica de los personajes de sus anteriores películas, afluyen del mismo Almodóvar; había algo encantador en ese compulsivo deseo de entretener. Pero ahora sus películas tienen la calma elegante y un poco extraña de las primeras obras de Tennessee Williams y la información dramática va deslizándose en la película con una devastadora brillantez: un golpe de amor entregado con una fuerza atronadora.
La obra de Almodóvar empezó como una obscena y divertida versión de los más altos melodramas del director de los años 50 Douglas Sirk: como si Magnificent Obsession la hubiera interpretado una sexual Lucille Ball. Pero el director ha evolucionado hasta un coloreado Fassbinder con sentido del humor.
Su giros de guión ya no son tan irónicos y crueles, lo cual era divertido. Probablemente ahora se ajuste más a Marco Bellochio, que también debe haber influído a este director y que estaba presente en el Festival con L'ora di religione.
Almodóvar no puede mostrar mayor serenidad. Hable con Ella es la evidencia de la evolución de su sensibilidad. Sus películas no han perdido su capacidad para sorprender, pero su díscola ingenuidad ya no necesita sorpresas delirantes. Su metabolismo se ha hecho más sobrio, no deja hueco para el exceso cómico por sí mismo.
Sin embargo, todavía encontramos sus resbaladizos y traviesos vestigios, y Hable con Ella muestra la enorme confianza que ha llegado a tener para enlazar el suspense, la comedia y la tragedia. Se ha hecho más capaz que nunca, no sólo de cambiar tonos, sino de combinar varios al mismo tiempo, respondiendo a preguntas y simultáneamente profundizando en el misterio.
Almodóvar tiene tan presente el cuerpo -ningún otro director filma la piel con tanto amor- que éste adquiere entidad propia en la trama. Benigno acaricia generosamente a Alicia y el director sutilmente evoca y parodia películas como Love Story.
Lo carnal y lo sexual están en el corazón mismo del problema; hay una imponente escena acerca de cómo el sexo es profundamente ineludible y los problemas que puede conllevar. Hable con Ella está totalmente enamorada de la pasión y del amor por lo que somos, aunque a veces, sean sentimientos poco convenientes.