Sin embargo, la ex militante de izquierda, que de ser elegida sería la primera mujer que ocupe la Presidencia de Brasil, no ha logrado sacar provecho de la mejora económica ni de la alta popularidad de Lula en beneficio propio.
Dos sondeos mostraron el mes pasado que la popularidad de Rousseff cae, lo que podría generar preocupación entre los principales socios del PT en la coalición de Gobierno, algunos de los cuales consideran alinearse con su principal previsto rival, el gobernador del estado de Sao Paulo, José Serra.
Serra, un político veterano y considerado seguro candidato del centrista Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), principal de oposición, ha mantenido una amplia ventaja en los sondeos.
Berzoini dijo que Rousseff ya se está concentrando en su campaña y que ha comenzado a conversar con los líderes de otros partidos para tratar de asegurar su apoyo.
Los intentos de Rousseff por fortalecer su candidatura ha estimulado a otros potenciales candidatos de la izquierda brasileña, que podrían entorpecer su postulación.
Ciro Gomes, un ex gobernador del estado de Ceará, ganó dos puntos porcentuales dentro de las preferencias de los electores y quedó empatado con Rousseff con el 14 por ciento, según una encuesta de Ibope del mes pasado. Gomes está considerando postular a la presidencia por el Partido Socialista Brasileño.
Marina Silva, ex ministra de Medio Ambiente que podría postular a la presidencia por el Partido Verde, obtuvo un 6% de las intenciones de voto en la encuesta Ibope y algunos analistas creen que podría quitarle sufragios a Rousseff en la carrera presidencial.