Te estás metiendo morfina"...
Pero el escalofrío llega después, cuando se supone que el cantante ha superado el 'mono' gracias al proverbial chutazo que le manda al séptimo cielo:
"Relájate
esto no te va a hacer daño.
Antes de que te lo ponga
cierra los ojos
y cuenta hasta diez
Cierra los ojos
y distánciate".
El clímax llega precisamente en pleno 'chill out', cuando Jackson se desmarca con una inesperada y empalagosa oda:
"Demerol, Demerol
Oh, Dios, está tomando Demerol
Demerol, Demerol
Oh, Dios...".
El Demerol fue la potente droga —también conocida como merepidina— que pudo causarle el paro respiratorio a Michael Jackson. Formaba parte de la dinamita de medicamentos que se llevaba metiendo en el cuerpo desde hace veinte años, con la complicidad de todos los doctores que le atendieron.
Demerol, Demerol... El estribillo de hace doce años cobra con su muerte nueva vida.