Organizaciones globales que regulan el uso de internet anunciaron días pasados el lanzamiento del nuevo protocolo IPv6 para albergar la red de redes, que permitirá registrar direcciones sin límite luego de que la reserva mundial existente fuera declarada “colmada”.
La entidad mundial que administra las direcciones ya asignó sus últimos cinco lotes de números de IP –que identifican los destinos del tráfico digital– y aclaró que el período de transición hacia el nuevo sistema no implicará ningún problema de uso de la red, y que los usuarios no percibirán ningún cambio.
El esfuerzo y el gasto que implica hacer el cambio al protocolo IPv6 recaerá, sobre todo, en los proveedores de servicios de internet, las páginas web y los operadores de redes, que tienen que asegurarse de que los sistemas puedan manejar las nuevas direcciones y dirigir correctamente el tráfico.
La mayoría de los consumidores no notarán el cambio, aunque puede ser que algunos necesiten actualizar los routers o modems con los que se conectan a internet.
“Con el nuevo protocolo, puede haber tantas direcciones de internet como granitos de arena en el desierto del Sahara, es inabarcable”, dijo Raúl Echeberría, director del Registro de Direcciones de Internet para América Latina y el Caribe (Lacnic, en inglés).
Echeberría señaló que “en América Latina la mayoría de los operadores de internet tienen equipos que son compatibles con IPv6, por lo tanto no implicaría un gran cambio. Y para los usuarios, la inversión será cero”, afirmó.