La página especializada Infogremiales asegura que casi la mitad de los industriales, según un estudio de la UIA, prevé avanzar en despidos para reducir sus planteles de trabajo, lo que fue ratificado por el informe de Ecolatina según el cual la pérdida de trabajos ya se inició en verano.
La explicación que dio al respecto, en declaraciones a BAE Negocios, la economista especializada en industria Agustina Gallardo es que “probablemente en los próximos meses se acentúe el deterioro laboral porque los números de actividad económica muestran que continúa cayendo. Asimismo, hay una capacidad ociosa promedio del 40%, por lo que debemos inferir que más o menos esa misma proporción de trabajadores están ociosos. Las empresas empiezan a verse más acorraladas: si la actividad no se recompone, lo más probable es que continúen los despidos”, señaló.
La destrucción de 200 mil puestos de trabajo que SIPA registró entre abril y noviembre últimos cruzó el rubicom gregoriano y trasladan la inercia al presente año.
Laburo cesante
En el informe anual de despidos y suspensiones elaborado por el Centro de Economía Política Argentina (CEPA) consta que en 2018 hubo 69.696 despidos y suspensiones, a un promedio de 5800 por mes.
O sea que hubo 33.162 casos de cesantía más que en 2017.
Pero, al mismo tiempo, la duplicación respecto del año anterior de las desvinculaciones que tuvo lugar en noviembre y diciembre (104%) se ensañó más que nada con la industria y marcó tendencia: 1 de cada 6 fue consecuencia del cierre de empresas manufactureras.
El reporte del instituto que dirige Hernán Letcher contabiliza 37.341 trabajadores despedidos en la industria; 16.303 en el Estado, sumando a las empresas del capital estatal y las reparticiones de la órbita del Poder Ejecutivo; 13.470 de empresas de servicios; 1581 de la construcción; 1001 del sector primario.
Poniéndoles nombres, menciona:
-en la industria automotriz suspensiones en General Motors, FIAT, Renault y Volkswagen y despidos en Itec y Metalpar;
-en el sector textil, despidos en Alpargatas, Karavell, Coteminas, Adidas, Cadein y Gaelle;
-en alimentos y bebidas, Ingenio San Isidro y el Tabacal, Alijor, La Campagnola, Alco Canale, Nestlé y Villa del Sur;
-en electrónica y electrodomésticos, despidos en Eskabe y suspensiones en Electrolux y Mabe;
-en el sector metalúrgico, despidos en Emepa, Epson, Stockl, Indequil, Rheem y la Metalúrgica Tandil;
-en comercio, supermercados Walmart, Disco, Jumbo, Carrefour y Coto;
-en la construcción, Cartellone y Homaq, y
-en el sector primario, concentrados en la actividad pesquera, en Centauro, Chiarco, Pescados y Mariscos Patagónicos, Poletti y Valastro.
Desde el Centro de Capacitación y Estudios sobre Trabajo y Desarrollo de la Universidad Nacional del San Martín (UNSAM) advierten que el estancamiento se prolonga en el tiempo. Y que las contrataciones de nuevos trabajadores se paralizaron desde noviembre de 2018 hasta para compensar renuncias o jubilaciones, quedando en un nivel inferior a las del mismo mes de 2001 y 2002.
En consonancia con lo que está sucediendo en la industria textil y en los diferentes rubros, el instituto remarcó que “la mayoría de los sectores pierde empleo” si bien la destrucción se concentra en: Industria con 47% del total; Comercio con 25%; y Construcción con 18%.
No harían falta demasiados análisis macroeconómicos para entender lo que sucede con el empleo desde 2018. Basta con recordar que en el penúltimo mes el uso de la capacidad instalada fabril se contrajo 5,2% interanual, en el marco de un retroceso general de la actividad manufacturera del 13,3% interanual.
De acuerdo con los datos del NDEC, el aprovechamiento de las instalaciones se ubicó en 63,3%, siendo los sectores más golpeados el textil y luego el automotor, cuyo nivel de utilización de la capacidad instalada descendió al 44,4%.