Para que quede claro
Desde el inicio de su gestión, Cambiemos repitió una y otra vez que la raíz de todos los problemas económicos era la “pesada herencia” que dejó el kirchnerismo: una economía estancada, con un cepo cambiario, elevada inflación y déficit fiscal. Finalizados tres de sus cuatro años de gestión, los resultados están a la vista: el PBI es menor al de 2015, la inflación es más alta y el déficit fiscal no bajó (precisamente, por el pago de los intereses de la deuda contraída en estos tres años).
Por si fuera poco, Cambiemos logró peores resultados económicos a pesar de haberse endeudado por niveles récord. Así, la herencia macrista no solo deja una economía sumamente deteriorada sino además una abultada deuda que va a comprometer seriamente los recursos y el crecimiento del país.
Al momento de asumir Cambiemos tenía que hacer frente a vencimientos de capital e intereses en moneda extranjera por un total de US$ 52.500 millones a lo largo de sus cuatro años de mandato, con un máximo de USD 17.520 millones en el segundo año (es decir, en 2017). Por otro lado, si comparamos eso con el nivel de las exportaciones de 2015 (como muestra aproximada de la capacidad de pago en esa moneda), se observa que representan el 20% salvo en 2017 donde llega al 30%.