El Nano fue un proyecto personal del presidente del grupo, Ratan Tata, que veía este pequeño coche como un reclamo para atraer a millones de familias indias de clase media al mercado automotriz. Se presentó en el Salón del Automóvil de Nueva Delhi en 2008, y fue la atracción principal. El Tata Nano tenía un pequeño motor de 2 cilindros y 625 cc con 37 CV de potencia y una cabina proporcional al motor de 3,1 metros de largo.
Este cuatro plazas se mantuvo vivo durante años, incluso después de que la junta de accionistas decidiera retirarlo, debido a lo que significaba a nivel personal para el dueño de la firma. En 2015 el gigante indio lo intentó una vez más con el GenX Nano, que trajo un lavado de cara y algunas mejoras de seguridad por el módico precio de 2.800 euros.
Ante la escasa demanda se estudió convertirlos en vehículos eléctricos por Jayem Automotives, una start-up india en la que Tata invirtió, pero esto nunca ocurrió.
Salió con un precio de venta -con el nivel de equipamiento básico- de solo 100.000 rupias, el equivalente a 2.600 dólares en ese momento. Las versiones más equipadas contaban con aire acondicionado, dirección asistida, airbags, radio y levanta vidrios eléctricos.
Las medidas del Nano eran 3,10 m de largo; 1,50 m de ancho; 1,60 m de alto. Más grande que el smart for two o el Toyota IQ, pero menos que modelos como el Suzuki Alto o el Nissan Pixo.
En 2014 salió escaldado de las pruebas de choque de Global NCAP: el Tata Nano recibió una calificación de protección de adultos de cero estrellas y no cumplió ni siquiera con los requisitos de seguridad más básicos de la ONU. Y eso que por entonces, según publicó The Guardian, Tata Motors estaba convencida de poder lograr las cuatro estrellas.
Tras chocar con una pared a 60 km/h, la estructura acabó envolviendo al dummie, que había costado, por cierto, 60 veces más que el propio coche. "La rueda derecha estalló en el suelo del vehículo, aplastando las piernas del muñeco", relató la cabecera inglesa.
Un humano no habría sobrevivido al accidente. El utilitario también recibió una calificación de cero estrellas para protección infantil, ya que no fue posible instalar asientos para niños en el automóvil.