En tanto siguen de cerca el proceso de facilitación a Templeton para que recupere las pérdidas que le ocasionaron las corridas de mitad del año pasado en la posición que había hecho con bonos argentinos por US$1.000 millones, analizan un nuevo desembarco antes de las PASO, lo cual contribuiría a calmar alguna especulación cambiaria prematura, mientras entran los dólares de la cosecha exportada y los desembolsos del FMI, que inclusive el ministro de Economía, Nicolás Dujovne, gestiona directamente con la titular del organismo, Christine Lagarde, la posibilidad de ampliar el cupo como seguro definitivo de cambio ante eventuales presiones preelectorales.
Estadísticas de carne y hueso
En círculos privados se pronostica que para agosto se notará un levísimo repunte de la actividad económica por rebote (estimado en 0,6% promedio anualizado) y una inflación que del 40% en ese mes de las PASO irá en descenso hasta arribar a fin de año a una nueva meta no anunciada del 30%.
En el ínterin habrá asalariados que comiencen a percibir los aumentos de las paritarias, remanentes de las cláusulas de revisión aplicadas a fines de año y las jubilaciones con el incremento del 11,7% de marzo por la movilidad retardada.
Será un bálsamo que habrá que ver si contrarresta, en el ánimo de los 12 millones de trabajadores y los 6 de jubilados y pensionados, la pérdida estadística en octubre y noviembre que registraron sus ingresos, cuando los pasivos resignaron 18,3% interanual y 19,7% respectivamente -previo al 7,7% otorgado en diciembre-, mientras que los salarios formales de los activos se degradaron 10,7% y 12%, con extremos entre el 10 y 20% según fuera en la Ciudad de Buenos Aires o en las provincias del Norte.
En la calle, el reflejo de la crisis se notó mucho más que lo que marcaron los relevos de las consultoras que se dedican a medir el consumo.
El lector de código en 515 puntos de venta que escanea Focus Market, dirigida por Damián Di Pace, descontó en diciembre el repunte clásico de las fiestas, más el aguinaldo y el bono, y extrajo una caída neta del consumo del 13%.
Las alacenas no se repusieron sino que directamente se dejaron estantes vacíos y si el comportamiento contractivo no resultó más drástico fue por la mayor utilización de las tarjetas de crédito en 1 pago o hasta 3, a pesar de las altas tasas de interés, y asimismo con débito
Los indicadores oficiales ya habían mostrado en noviembre la 5ta baja interanual consecutiva sin que ningún segmento y rubro quedaran exceptuados. Los supermercados facturaron 12,5% menos en precios constantes, la peor performance del año; los mayoristas resignaron algo menos que el mes anterior, -14,7%, y los shoppings, 16,3%, según datos de INdEC.
En cuanto a las ventas en los autoservicios mayoristas, el rojo fue superado solamente en septiembre cuando alcanzó un 15,2%. La particularidad fue el endeudamiento familiar en un 77% más para abastecerse.
En shoppings, apenas estuvo por debajo del desplome de octubre que había sido del 18,6%.
El denominado pass-through de la retahíla de devaluaciones que se detuvo en setiembre ha sido la causa de que los alimentos subieran en los meses siguientes por encima del índice general, lo cual se reflejó en que la canasta básica alimentaria en 2018 subiera 6 puntos más que el conjunto: una pareja con 2 hijos necesitó $ 10.197,53 para comprar la cantidad mínima de comida y no descender de la línea de la indigencia, de acuerdo con lo informado por el INdEC.
Y como la canasta básica total (que además de alimentos reúne una cantidad mínima de indumentaria y servicios) subió 52,9%, la familia tipo debería cobrar $ 25.493,80 para no caer en la pobreza.
En términos estadísticos se comprobará el 28 de marzo próximo si el deterioro en el mercado laboral y principalmente en el poder adquisitivo de los salarios que se observa en la vida cotidiana recargan con la misma contundencia el último índice de pobreza e indigencia conocido, del 27,3%, correspondiente al 1er semestre del 2018. Y en cuánto.