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Pastillas y cremas: Estos productos que afirman alargar el tamaño del miembro masculino suelen ser una peligrosa estafa, ya que no existe ningún estudio comprobado que lo avale. Al contrario su indicación sin supervisión puede traducirse en alergias, dolores de cabeza e hipertensión arterial.
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Alargadores de pene: Este método que funciona como un ‘succionador’ puede que a muchos les rinda cierto tipo de resultados. Sin embargo, el único escenario en los que se deberían utilizar estos alargadores, son después de la cirugía del peyronié (que corrige la curvatura del pene) y se utiliza para que el miembro pueda estar recto.
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Bombas de vacío: Solo cambia la percepción que se tiene del tamaño. Básicamente estos instrumentos llevan la sangre hacia el pene y aumentar el tamaño y el grosor, pero de forma temporal. Y puede tener efectos secundarios que no se desean, más en futuras relaciones sexuales.
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Ejercicios Jelquing: Son como especie de masajes y estiramientos que debes hacerte diariamente y prometen alargarte el pene. Pero la diferencia es mínima luego de hacerlo por un prolongado período de tiempo.
El único método natural
Cuando estás activo de forma física, y bajas de peso, vuelven a verse esos centímetros de la base del pene que estaba oculta por el exceso de grasa.
Esto aunque no es un “cambio” real, resulta una buena ilusión óptica cuando deseas que tu pene se vea más grande.
Es importante señalar, que la preocupación de los hombres por el tamaño del pene surge por el consumo de pornografía, estereotipos sociales y la imagen falocéntrica que tenemos en la actualidad.
Por el contrario, el tamaño del pene no es nada relevante cuando de estimulación y buen sexo se trata, es más está comprobado que las relaciones más satisfactorias parten cuando los hombres están atentos a cumplir con las necesidades de su pareja y no lo resumen todo en la penetración.