Cerrando la primera quincena del año, la situación preocupa en la costa atlántica, tras las fuertes expectativas que aún no se logran alcanzar. Según distintos sectores consultados por el diario local La Capital, Mar del Plata vive una temporada con aceptable movimiento turístico, levemente superior al mismo tramo del verano anterior, con un consumo “acorde” a la situación económica, estadías promedio de entre 3 y 4 noches, una ocupación hotelera que ronda el 70% y una particularidad que vuelve a repetirse: el turismo se concentra los fines de semana pero en la semana la actividad decae. Las expectativas ahora se concentran en la segunda quincena.
En diálogo con Urgente24, remiseros y vendedores ambulantes en las playas coinciden: "los fines de semana hay mucho movimiento, pero la gente no gasta un mango. La realidad es que no lo hace porque no tiene, no porque no quiere. Al argentino medio le gusta gastar durante las vacaciones, es su único momento de descanso durante el año, pero se nota que no llega".
En cuanto a restaurantes, aquellos lugares con precios amigables para la familia tipo suelen llenarse pero si de corredores gastronómicos de categoría se trata -la calle Güemes, por citar un caso- la demanda baja de manera notable, principalmente por los precios; ni hablar de indumentaria y calzado.
Sin dudas, un sector que no se puede quejar es el de los taxistas. Desde la Sociedad de Conductores de Taxis ven que lo que hasta ahora dejó enero “ha sido positivo”. “Los fines de semana están siendo muy buenos y en la semana bajan un poco los viajes”, aseguró el titular de la entidad, Raúl Vicente, quien a partir del intercambio de opiniones realizado con los choferes indicó que si bien “el poder adquisitivo de la gente que vino no es el óptimo, después de un año difícil como el que tuvimos no se podía esperar que la gente viniera con mucho más para gastar”.
El panorama no es alentador para lo que queda del verano.