En la Argentina está ocurriendo un movimiento similar al que sucede en Uruguay: planteándose a Brasil como espejo, dirigentes evangélicos y de otras denominaciones cristianas recapitulan acerca de su liderazgo social y en una sociedad con una fuerte crisis de valores y de ausencia de credibilidad, consideran que tienen un rol que cumplir.
Ellos dicen estar dispuestos a reclamar un freno que Mauricio Macri no impuso porque, agregan, el Presidente no sólo tiene una enorme confusión religiosa, entre el catolicismo apostólico romano de sus padres y la simpatía por el budismo que le transmitió su mujer Juliana Awada, sino también una crisis de convicciones en temas que son definitivos para ciertos sectores que lo votaron.
Ahora bien: lo peor que le podría ocurrir a Olmedo precandidato presidencial sería pasar desapercibido. Por fortuna para él, siempre hay personas que ingresan al debate:
Olmedo convertido en TT por su prédica de 'mano dura' o cuestionando el liberalismo en cuestiones de género es lo mejor que le podría ocurrir a quien se encuentra convencido que hay muchísima gente que lo apoya pero no se atreve a decirlo en voz alta.
No obstante, en la Argentina de comienzos de 2019 ocurre otro fenómeno interesante, en días cuando ha cesado la feria judicial en Nicaragua y habrá que seguir con atención las novedades acerca del reclamo del colectivo Actrices Argentinas en favor de la denuncia de Thelma Inés Fardin Caggiano contra Juan Rafael Pacífico Dabul (Juan Darthés).
Esto sucede cuando ya hay algunos cuestionamientos iniciales al colectivo Actrices Argentinas porque unos lo avizoran politizado y otros con una agenda a desplegar que incluye la cuestión de la desrregulación del aborto.
Así como algunos cuestionaron otros apoyaron al actor Alfredo Casero, que le dijo a Ángel de Brito, "Yo no mandaría a mi hija sola a Nicaragua", por el caso de Fardín/Darthés.
Espantado por la repercusión, Casero intentó salir de la polémica:
Y lo consiguió porque un par de horas más tarde no aparecía en el universo caliente de Twitter, si es cierto que esta red social -no reconocida como tal- refleja las inquietudes de muchos ciudadanos. A la vez, ocurrió otro hecho llamativo, a partir de la tragedia que vivió Natacha Jaitt.
Jaitt se quejó de la ausencia de solidaridad ante la violación que sufrió por 2 hombres y en secreto sumarial, del colectivo Actrices Argentinas, tan famoso con su defensa de Fardin.
En ese momento ni siquiera Thelma Fardin se había solidarizado con Jaitt.
Es cierto que Jaitt tiene una cantidad abrumadora de frentes judiciales abiertos. También es verdad que ella es 'políticamente incorrecta' para alguna gente que podría resultar importante en el negocio del 'show business' en que se desenvuelven muchas integrantes del colectivo en cuestión.
Y no es menos cierto que el estilo combativo, a veces hasta bizarro, de Jaitt, amedrenta a quienes no simpatizan con ella.
Pero la realidad es que su caso es tan válido como el de Fardin, y afirmar lo contrario invocando cualquier motivo, es pura discriminación, algo a lo que se oponen los colectivos que luchan contra el llamado 'patriarcado' y sus imposiciones socioculturales.
Por lo tanto, si habrá causas que el colectivo Actrices Argentinos defenderá y otras que no, resultaría educativo y transparente conocer por dónde pasa la línea de corte. De lo contrario habrá especulaciones que no le hacen bien a su propia razón de existir.