Calificó la remarcación de bienes tan sensibles como la harina, los fideos y los pañales, más productos de higiene personal, de mazazo a las expectativas oficiales que expresan el deseo de que bajen la inflación y, consecuentemente, los precios finales para el consumidor, aunque a decir verdad sea el propio gobierno el que lleve la delantera en presionar hacia arriba los índices y los costos de los presupuestos hogareños.
La canasta alimenticia se ajustó por su lado, pero no para cubrir los costos actuales, sino para recuperar terreno por el pass through que había quedado pendiente luego de la devaluación impulsada por los mercados hasta setiembre.
Fuentes de la comercialización detallaron en exclusiva a BAE Negocios que, además de que vienen aumentos del 15% en la harina y el pan rallado, Coca Cola subirá sus distintas gaseosas hasta 14%; Unilever (artículos de limpieza e higiene personal), 10%; Papelera del Plata (pañales y papel higiénico; servilletas y rollo de cocina), 7%; vinos Peñaflor, 5%; y fideos de diferentes marcas, también el 5%.
Reindexación
La justificación empresaria intersectorial retrotrae a que los costos se habían exacerbado por la disparada de insumos que siguió al dólar a la par, como el plástico, pero también por servicios domésticos, como el flete, que acumularon 61% en 2018.
Ni siquiera el gesto de YPF de rebajar por 2da vez las naftas y el gasoil 1,2%, en consonancia con la caída en la cotización internacional del crudo, alcanza para interrumpir la escalada, como tampoco la recesión es suficiente para frenar los traslados de aumentos en la cadena de valor alimentaria, desde el productor a la boca de expendio.
A la ortodoxia económica se le volvieron a quemar los papeles, porque el garrote recesivo por estos lares no surte efecto como antídoto para la inflación, como tradicionalmente se sostenía, sino que los formadores de precios optan por remarcar para defender la rentabilidad antes que fabricar más para mejorar la accesibilidad masiva a los productos. Fuentes del retail lo ratifican.
En tal sentido, el periódico subraya que el sector trabaja actualmente debajo del 60% de la capacidad instalada y que en el año había perdido 5 puntos más en promedio.
La hipótesis de cerrar el 1er trimestre con el IPC general 11,5% arriba, metiendo todos los aumentos juntos, no sólo cubre la mitad comprometida para todo el año en el Presupuesto, sino que sube el piso indexatorio, que rige para muchos precios regulados, como los propios servicios públicos, el tipo de cambio, las jubilaciones.
La incógnita son los salarios, cuya pauta virtual del 23%, establecida por el ministro Sica, quedó rápidamente desmentida por la propia estrategia tarifaria ordenada desde la Jefatura de Gabinete.
Para que la inflación diera 25% o 26%, como pronostican economistas moderados, o el casi 29% del REM, las paritarias no disponen de mayor margen de deslizamiento respecto de la idea original, aunque Ferreres recomienda sostener un objetivo de precios. "Influye 13% en la inflación y el resto tiene que ver con los aumentos de servicios y transporte”, indicó.
Aún así prevé que “el salario va a mejorar este año, sobre todo para el momento de las elecciones".