Se explica principalmente por:
-La necesidad de los productores de contar con fondos para financiar la próxima campaña en un contexto de mayores restricciones en otras fuentes alternativas de fondeo (las tasas de interés altas que dificultan el acceso al crédito bancario y la caída de los rindes esperados de trigo que acotan los márgenes para financiar la cosecha gruesa con la cosecha fina).
-La expectativa de una caída de los precios de la soja en Sudamérica generado por el acercamiento esperado entre China y USA, en el marco de la Cumbre del G20.
Tensiones comerciales
Recuerda en ese aspecto Abeceb que la reducción de las tensiones comerciales entre ambos países tiende a redireccionar la demanda china a Chicago, presionando a la baja los precios de la soja en esta región.
Por el contrario, una intensificación de las tensiones tendería a generar el efecto inverso, lo cual no es un factor menor de cara a lo que puede venirse considerando de que el acercamiento entre ambas potencias luce hoy más más incierto.
Dado que los stocks domésticos son altos en perspectiva internacional (se estima que representan la cuarta parte de una cosecha), otro sacudón podría financiarse, y sería lógico que los acopiadores lleguen a la próxima campaña con stocks acotados.
Al margen, si se descuenta el ingreso extra de dólares por liquidación de granos, el resto de las exportaciones crecieron 7,4%, una cifra más modesta
Si bien puntual, este fenómeno permite visibilizar una dinámica exportadora que, neta de sequía, venía mostrando algunos datos interesantes, como por ejemplo que en noviembre 60% de los rubros de exportación (27 de 47) mostraron un comportamiento expansivo respecto de mismo mes de 2017.
El detalle:
-carnes y sus preparados (+39,1%);
-material de transporte terrestre (+34,4%5);
-metales y sus manufacturas (+18,3%), y
-combustibles y energía (+63,5%)
En retracción entre los grandes rubros de exportación permanecen los productos elaborados de la soja (-2,7% la harina y -15,1% grasas y aceites) y los químicos.
Los 1ros se espera repunten el año próximo y los 2dos no tanto (viendo el cierre de mercados para el biodiesel nacional).
Con esto, el total de 11 meses da un salto a +4,2% interanual (+3,3% acumulaba a octubre), unos US$2.300 millones más de exportaciones que el año pasado.
Entre enero-noviembre, las manufacturas de origen industrial y los combustibles llevaron la voz cantante, (+7,4% y 46,8% i.a, aunque el 2do tiene una incidencia bastante menor por su menor volumen exportado)
Pero en todo caso hubo también una muy marcada baja en las importaciones que explica el grueso de la disminución del déficit, motivada en la recesión y una suba del tipo de cambio que en el año lleva ya 120%.
De hecho, las importaciones están prácticamente en el mismo nivel que el acumulado en 11 meses de 2017, efecto impensado tras el alza interanual de 18% acumulada en enero-mayo.
Los más castigados volvieron a ser:
-los bienes de capital (-46,5%),
-piezas y accesorios y (-40,2%) y
-automotores (-52,2%),
En el total de 11 meses, sólo bienes intermedios (insumos para algunos sectores industriales y el grano para procesamiento, destacándose dentro de esta categoría bolsa) constituye el único uso económico que persiste en alza interanual.