La tríada del Pro sí pudo, de modo que esa elevada carga impositiva permitirá al Gobierno porteño recaudar entre los $350 y los 500 millones anuales, que de otra forma, aducen, se evaden, al haberse verificado que hay cerca de 1.000 páginas de internet que comercializan juegos de azar de manera clandestina.
Lo cierto es que ahora el juego legal transitará por un registro perteneciente a Lotería de Buenos Aires (Lotba), en el que estarán incluidos los 3 baluartes del juego online: Bet365, especializada en los deportes y que normalmente cubre los principales certámenes nacionales e internacionales; William Hill, y Rivalo, que posee una licencia de operaciones desde Curazao y ofrece sus servicios para varios países de Latinoamérica, entre ellos Argentina, entre otros.
El atractivo fiscal que ejerce el juego viene de largo: ahora Rodríguez Larreta le echa el ojo a las tragamonedas para que devenguen un 2% que le representa embolsar $1500 millones, pero mucho antes Fernando de la Rúa, cuando ocupaba ese mismo cargo, había franqueado la entrada en Buenos Aires de los casinos, pese a que estaban prohibidos, en barcazas flotantes.
Los videogames de fútbol que los aficionados corren en las Play Station trascendieron de los ámbitos hogareños o de los locales de entretenimiento electrónico para entronizarse con impronta virtual en las instituciones que organizan las actividades deportivas de carne y hueso.
En Europa, paralelo a las ligas que concentran a los principales equipos del balompié profesional, han cobrado dimensión los e-Sports, con torneos de escritorio simultáneos a las Premiers, a la Champions, a la española, que se disputan en las pantallas de computadoras, tablets o smartphones, así como online.
Reparten suculentos premios en dinero y hasta movilizan circuitos de apuestas. Ríver Plate fue el primer club grande de Argentina en incorporar esos eventos en su agenda deportiva e inclusive en representar al país en los mundiales de e-Sport. Su player estrella estaba rentado, como no sucede en otras disciplinas amateurs dentro de la institución.
Mundial de Play Station
La tecnología también irrumpió en el núcleo mismo del deporte, y hasta de las propias transmisiones televisivas se extrapola el seguimiento que pueden hacer las autoridades de las pruebas para tomar decisiones arbitrales. Son las famosas VAR, sistema desde el que se modfificaron resultados de los partidos o se alteró el trámite de los mismos.
No transcurrió mucho tiempo hasta que la Superliga Argentina, que funciona en la órbita de la AFA, se pendiera en la organización del primer campeonato oficial de fútbol virtual, la e-Superliga RedBull, que se jugará a partir del próximo mes en la plataforma del FIFA 19.
Distribuirá un total de $600 mil en premios según la clasificación general por final del certamen: $100 mil para el ganador, $60 mil para el 2do. y $40 mil para el 3ro, el resto será en montos decrecientes.
Además del gerenciador de AFA y de la marca de bebida energizante, sponsorean esta liga, la primera en América Latina que forma parte de la FIFA Global Series y otorga puntos para el Mundial de agosto, las firmas Electronic Arts y e-Sports Planet, de la que Javier Mascherano es uno de los socios.
Transmiten los canales de Twitch, YouTube y las redes sociales de la e-Superliga.
En el torneo inicial, que arranca la primera semana de enero y finaliza el 30 de abril, con los partidos que se disputan en las mismas fechas que la Superliga, participan los 26 equipos de Primera División, salvo Boca, autoexcluido por tener exclusividad con la productora Konami para el PES. En la plaza que deja vacante entra un club denominado Buenos Aires, creado al solo efecto del torneo.
Los gamers, que van de los 16 a 23 años, disputaron su lugar por 15 días y quedaron los mejor puntuados. Cada club será representado por 3 titulares que clasificaron tras una competencia online.
La penetración virtual va más allá de los juegos y los intereses económicos que movilizan para abarcar también a los protagonistas que constituyen el mercado de las transferencias y las contrataciones, en el que participan tanto profesionales como amateurs del deporte que buscan clubes, jugadores o representantes.
Se trata de un semillero digital latinoamericano para ofrecerlo al mundo.
Las fichas que antes circulaban en vídeos y fotos, generalmente traficadas por intermediarios, ahora integran una especie de catálogo animado que vincula al fútbol con la tecnología, en el marco de una comunidad digital intercomunicada de 20.000 usuarios en la red, la primera del país, llamada plataforma 'CV Players'.
Estos CV animados circulan por las ligas de China, Arabia Saudita o Estados Unidos.
Además de que los perfiles cargados en la AP pertenecen a Argentina, hay jugadores de países como Colombia, Uruguay y Ecuador que ya están registrados y a la espera de que alguien los contacte.