En principio, el resultado del partido y, antes, la suspensión de la 2da final dejaron en una situación de mucha fragilidad a Angelici. La agresión al micro de Boca en las inmediaciones del Monumental, los incidentes y la suspensión del partido causaron la renuncia de Martín Ocampo, ministro de Justicia y Seguridad de la Ciudad de Buenos Aires. Se trata de un hombre de la mayor confianza de Angelici. Su trato es familiar, ya que ambos son compadres. Era la vía más directa de acceso al gobierno de Horacio Rodríguez Larreta, quien no tardó mucho en aceptar la renuncia de Ocampo.
Eso en el plano político. En el plano deportivo, por estas horas se especula sobre cuál será el devenir de Angelici en el año que le queda de mandato en Boca. Según se sabe, "el tano" impulsa a Christian Gribaudo como su sucesor. En los corrillos del fútbol se habla de que el exdiputado nacional del PRO no estaría ganando las elecciones, por lo que se interrumpiría la tradición macrista en el club.
Hay versiones que indican que Macri tiene a un candidato más macrista aún para la sucesión: Andrés Ibarra, actual secretario de Moderninación de la Nación y un hombre que acompaña a Macri desde los tiempos de Socma.
Con este horizonte, en el mundo del fútbol se preguntan cuál será la fortaleza que tendrá Angelici para enfrentar su último año como presidente de Boca. Incluso, si estará en condiciones de imponer al DT que reemplazará a Guillermo Barros Schelotto, cuya salida estaba prevista incluso desde antes de que Boca se convirtiera en finalista de la Copa Libertadores.
La campaña en Boca coincidirá con la de las elecciones presidenciales. El mandato de Angelici vence en el mismo diciembre en el que vence el de Mauricio Macri. Macri puede competir por una reelección. Angelici ya no, por haber cumplido 2 mandatos consecutivos.
Los comicios en Boca, por sus réplicas en el mundo interno del PRO, serán seguidos con mucha atención por los analistas políticos tanto como por los periodistas deportivos. O, incluso, más.