Posteriormente, el término se popularizó en otro países de habla hispaña para hacer referencia a la inmovilización de los depósitos realizada por el gobierno de cualquier país. El origen del término "corralito", de todos modos, está en Argentina y en el 2001.
Antecedentes
La crisis económica que llevó a tomar la medida tiene sus inicios en 1998, cuando estaba finalizando el último mandato del ex presidente Carlos Saúl Menem. Al año siguiente llegó al poder la fórmula encabezada por Fernando de la Rúa y Carlos Álvarez. Una vez en el sillón de Rivadavia, el radicalismo aplicó un fuerte ajuste, en un contexto en el que había un elevado déficit fiscal, agravado por el peso de la deuda externa.
Era una situación de recesión económica y el ajuste, sumado a las dudas alrededor de que el Estado entrara en suspensión de pagos, y las medidas tomadas por el gobierno parecen no haber contribuído a mejorarla.
En marzo del año 2001 comenzó la fuga de depósitos de los bancos. En enero de 2001 había depósitos por US$ 85.000 millones. Para marzo se habían perdido más de 5.000 millones. Fue entonces que el entonces ministro de Economía, José Luis Machinea, dejó el puesto, dando paso a Ricardo López Murphy (que duró apenas dos semanas). Fue entonces que volvió Domingo Cavallo, antigüo ministro de Carlos Menem e impulsor e la Convertibilidad(mantenimiento de un tipo de cambio estáticamente anclado al dólar de USA).
Para noviembre, los depósitos habían caído a US$ 67.000 millones. Entonces, el 3/12 de 2001, el gobierno publicó el decreto 1570/2001, que establecía el "corralito".
Prohibiciones para las entidades
> "No podrán realizar operaciones activas denominadas en pesos, ni intervenir en el mercado de futuros u opciones de monedas extranjeras, ni arbitrar directa o indirectamente con activos a plazo en pesos. Las operaciones vigentes podrán convertirse a dólares estadounidenses a la relación prevista en la Ley de Convertibilidad".
> "No podrán ofrecer tasas de interés superiores por los depósitos denominados en pesos, respecto a las que ofrezcan por los depósitos denominados en dólares estadounidenses".
> "No podrán cobrar comisión alguna por la conversión de los pesos que reciban para realizar cualquier tipo de transacción, depósito, pago, transferencia, por dólares estadounidenses a la relación prevista en la Ley de Convertibilidad".
Prohibiciones para el público
> "Los retiros en efectivo que superen los doscientos cincuenta pesos ($ 250) o doscientos cincuenta dólares estadounidenses (US$ 250) por semana, por parte del titular, o de los titulares que actúen en forma conjunta o indistinta, del total de sus cuentas en cada entidad financiera".
> "Las transferencias al exterior, con excepción de las que correspondan a operaciones de comercio exterior, al pago de gastos o retiros que se realicen en el exterior a través de tarjetas de crédito o débito emitidas en el país, o a la cancelación de operaciones financieras o por otros conceptos, en este último caso, sujeto a que las autorice el Banco Central de la República Argentina".
Lo que siguió
El principal objetivo era el de evitar la extracción masiva de depósitos bancarios y la especulación sobre una posible salida de la convertibilidad. Sin embargo, la medida paralizó el comercio y el crédito y el descontento social continuó creciendo, sobre todo en los sectores medios.
En los días siguientes, la inestabilidad política e institucional se intensificó con la llegada del "cacerolazo". El descontento social salió a la calle el 19 de diciembre: Sobre todo en la ciudad de Buenos Aires, sonaban las cacerolas al ritmo del "¡Que se vayan todos!". El Presidente ordenó la represión y, al día siguiente, renunció y se fue de la Casa Rosada en helicóptero.
Luego asumió Adolfo Rodríguez Saá, que declaró el default a la deuda publica de la Argentina. Es decir, la suspensión de pagos de la deuda externa. Rodríguez Saa duró en el puesto nada más que una semana y en enero de 2002 asumió la presidencia Eduardo Duhalde.
Otra cosa: El "corralón"
Cuando asumió la presidencia, Eduardo Duhalde dijo una frase emblemática: "Van a ser respetadas las monedas en que fueron pactados originalmente los depósitos. El que depositó dólares recibirá dólares, el que depositó pesos recibirá pesos".
A pocos días de comenzar su mandato, el Gobierno promulgó la Ley de Emergencia Pública y Reforma del Régimen Cambiario que deroga la convertibilidad y pesifica los créditos otorgados por el sistema financiero. Tres días después, se establece un nuevo tipo de cambio oficial (1 dólar=1,40 pesos).
La gran diferencia entre el "corralito" y el "corralón" es que, como se había eliminado la convertibilidad, con este último se deterioraba el activo de los depositantes argentinos. El 3/2, a través del decreto de "Reordenamiento del Sistema Financiero", se dispuso la pesificación de las dedudas y depósitos.
El final
El 2/12 del año 2002 fue el fin del "corralito". En entonces ministro de economía Roberto Lavagna anunció la liberación de los depósitos retenidos por alrededor de 21.000 millones de pesos. Sin embargo, había controles cambiarios.