En la previa a la consumación de la jugada, el periodista Carlos Pagni apuntó a esa contradicción al sostener que Massa "está haciendo una jugada de legitimación muy importante" de Cristina, lo que podría ser aprovechado por su rival en la interna peronista, Urtubey, quien -como ya se señaló- no participó del acuerdo.
Pero, sin dudas, uno de los detalles más llamativos del acuerdo que despojó al oficialismo de la representación de la mayoría en el CDLM es el procedimiento que lo consagró.
Para convertirse en el bloque mayoritario con derecho a reclamar las 2 bancas, los circunstanciales aliados conformaron un interbloque ad hoc. Así reunieron 131 integrantes, contra los 121 que consiguió el oficialismo.
Para ello se hizo una interpretación de la norma que le adjudica las bancas por la mayoría no a un bloque mayoritario sino a una mayoría que se pudiera conformar, incluso entre distintas bancadas.
Ese mecanismo ya había sido utilizada por Cambiemos, por lo que se quedó con una de las bancas que ostentaba el kirchnerismo, que impugnó el procedimiento en la Justicia, e incluso demoró la jura del macrista Pablo Tonelli como consejero.
Ahora, el kirchnerismo utiliza la misma herramienta, legitimándolo, por lo que el planteo judicial por aquella jugada deviene en abstracto. La otra cara de la misma moneda es que el oficialismo sufre una dosis de su propia medicina, un efecto búmeran sobre el que difícilmente pueda hacer una impugnación como la que sufrió aquella vez por parte del FpV.