En esa línea, E&R resume así la situación: “El financiamiento del FMI está postergando el default. Salvo una catástrofe previa, los dólares del FMI están trasladando el riesgo del default hacia el próximo gobierno, es decir para el 2020 en adelante. Hay que entender que, sin cambios de fondo, Argentina está yendo derechito hacia el default. No es difícil de entender”.
Para evitar el desenlace de 2001, la consultora aclara que “si un país altamente endeudado no crece, su deuda soberana tarde o temprano estará condenada a no poder pagarse (…) la deuda soberana se paga con crecimiento macroeconómico en largo plazo. Por consiguiente, con altos niveles de deuda y sin crecimiento económico se incurrirá inexorablemente en default”.
“Con un PBI cayendo ‐3,0% (2018) y ‐1,5% (2019), la tendencia bajista del PBI per cápita se acelera pronunciadamente en 2018/2019, totalizando una caída de ‐8,0% (2015); ‐11,6% (2011) y ‐6,3% (2008) contra años anteriores”, añad el informe y concluye en este punto que “el problema es que con esta caída del PBI per cápita, Argentina no puede repagar sostenidamente su deuda en el largo plazo. En otras palabras, salvo un cambio fiscal drástico de fondo, con la actual performance de PBI per cápita Argentina está condenada (más tarde o más temprano) al default”.
Ante este escenario, la salida implicaría “revertir la caída del PBI per cápita, crecer “en serio” y generar las condiciones esenciales para poder pagar la deuda”, pero eso exige “una fuerte baja de impuestos, pero con superávit fiscal. Es decir, se necesita aniquilar el gasto público, que hoy se encuentra más de +10 puntos porcentuales en términos del PBI por encima del promedio de la región. Sin embargo, se hace todo lo contrario, lo cual anticipa que vamos derechito a un default: se suben impuestos y no se achica el Estado”.
Por eso, Economía & Regiones considera que, para evitar el default de 2020 en adelante, “Argentina necesita un superávit primario de 3% del PBI para que su deuda tenga sostenibilidad y pueda ser pagada. Es decir, Argentina necesita un superávit primario de 3% del PBI para tener chances de volver al mercado voluntario de deuda”.
“En otras palabras, Argentina necesita hacer un ajuste de 5 puntos porcentuales en términos del PBI para que su deuda sea pagable y tener chances de volver a los mercados voluntarios de deuda. ¿Qué implica? Que asumiendo que Macri cumple y hace un ajuste fiscal de 2 puntos del PBI en 2019 (harto difícil), la próxima administración deberá asumir y hacer un nuevo ajuste fiscal por otros +3 puntos porcentuales del PBI adicionales”, prosigue y plantea dos escenarios si no se hace ese ajuste de 5% del PBI:
1- Lo firmado con el FMI y el superávit primario de 1% del PBI fijado para 2020/2023 gatillarían una situación explosiva que, sin un nuevo y fuerte apoyo del FMI, terminaría nuevamente en default durante la próxima presidencia.
2- Proseguir con el actual gradualismo y mejorar el superávit primario medio punto por año, pasando sucesivamente de 1% (2020) a 1,5% (2021); 2,0% (2022) y 2,5% (2023). De acuerdo con nuestras estimaciones, con este gradualismo fiscal los mercados de deuda también permanecerían cerrados y las necesidades financieras treparían hasta usd37,400 MM, lo que aseguraría el default en la primera mitad del próximo gobierno, salvo que, el FMI continúe con su actual apoyo y firme un nuevo acuerdo, que no sólo otorgue otros usd37,400 MM adicionales de financiamiento, sino que postergue las amortizaciones del actual stand by para 2024 en adelante.
En conclusión, para E&R “no sólo se necesita un superávit primario de 3% del PBI todos los años, sino que es imperioso renegociar con el FMI y patear las amortizaciones para 2024 en adelante”.