El mismo Hugo abonó esa interpretación al iniciar su discurso hablando de la situación de Pablo.
"Recién acabo de hablar con mi hijo Pablo y me dijo que 'no interesa lo que pase conmigo, no aflojen en la pelea por la dignidad de los trabajadores", dijo.
Moyano se hizo eco de las versiones periodísticas sobre la decisión de Carzoglio. "Está confirmado que el juez ha dejado sin efecto el pedido de detención".
Y volvió a vincular el pedido con una decisión del Gobierno Nacional. "Por más que los gorilas, los antiobreros, estos hdp (sic) que nos gobiernas, el juez ha tenido la suficiente grandeza para no aflojar frente a las presiones de todos los funcionarios que se encargan de la seguridad (en alusión al ministerio de Seguridad)".
Moyano ponderó a Carzoglio. "El juez se la bancó" afirmó y aseguró que el juez "dijo que no va a meter preso a personas por las que no haya motivos".
Al mismo tiempo en que se producía este discurso, a través de la cuenta de Twitter @infocamioneros, Pablo Moyano repudió las amenazas a Carzoglio. "Quiero expresar mi más enérgico repudio a las amenazas que sufró el juez Carzoglio y su familia, más allá de resultar absolutamente falsas e impulsadas desde la política", dijo.
Por otro lado, Hugo Moyano confirmó que habrá una movilización a Ezeiza para recibir a su hijo, quien regresa el jueves de una cumbre sindical en Singapur. "El jueves irán muchos compañeros de muchos sectores gremiales, sociales y políticos. Vamor a ir todos a recibirlo a Ezeiza", dijo.
Desde Singapur, Pablo Moyano llamó "payaso" al fiscal Sebastián Scalera -quien solicitó el arresto- y acusó al gobierno de Mauricio Macri de perpetrar una "persecución" en su contra.
No obstante, Moyano hijo anticipó este martes que se presentará si se lo requiere, ya que "siempre me ajusté a derecho". Sin embargó, insistió: "es por una orden del Presidente" que se pidió su detención.
Scalera considera a Pablo Moyano sospechoso de integrar una asociación ilícita junto a la primera línea de la barra brava de Independiente, que se dedicaba a defraudar al club de Avellaneda a través de la venta ilegal de entradas y el uso de socios truchos, operaciones por las que el club no percibía ingresos.