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Por qué nos perfumamos y por qué bajamos la cabeza en el subte

En el reino de los aromas, ¿cómo hacer para elegir el que es perfecto para nosotros? Aquí, algunas pistas. Pero además, ¿qué pasa con las feromonas? La ciencia se mató por identificarlas y separarlas pero hasta el momento no ha podido. Sin embargo, algunos estudios demuestran que deben existir aunque no las hayamos localizado. Si no, ¿por qué a los hombres les baja el nivel de excitación cuando huelen las lágrimas de las mujeres, por qué la transpiración de las axilas de los hombres puede hacer que se dispare la hormona que desata la ovulación? ¿Por qué las bailarinas eróticas obtienen mejores propinas cuando están ovulando?

Incoloro, inmaterial e impalpable, puede desencadenar pasiones fogosas... Lo llaman perfume

En el libro 'Embrujos de amor',  el etnopsiquiatra Tobie Nathan destaca lo siguiente: si prestamos atención a los nombres de los perfumes más famosos del mundo, notaremos que sus creadores sin duda creen en la posibilidad de que la sustancia desencadene la pasión amorosa, de que funcione como un hechizo sobre quien deseamos.

Absolutely irresistible (Abosulutamente irresistible), de Givenchy. Hypnose (Hipnosis) de Lancome. Pasión gitana, de Avon. Trouble (trastorno) de Boucheron. Hypnotic poison (veneno hipnótico) de Dior.

También si prestamos atención a las publicidades de perfumes notaremos cierta alusión a una especie de poder "mágico" del perfume.

"Es mortal en sí, puede ser mortal para otros, el aire que respiramos le es fatal y puede ser letal para él. Goza de un cuerpo a menudo viscoso, otras veces líquido, rara vez sólido, a pesar de lo cual se jacta de ser, primordialmente, un alma (...)", escribió Nathan. "Su nombre común es perfume".

Desde tiempos inmemoriales se cree que con la aplicación de apenas una gota de ellos se puede desencadenar el deseo más fogoso en otro.

Cómo elegir un perfume

1. Es importante saber que los perfumes tienen 3 fases. El aroma va cambiando y distintas notas de la fragancia tomarán preponderancia en cada una de las fases. Por lo tanto, antes de comprar, es bueno probar la fragancia, llevarla puesta unas cuantas horas o un día entero para conocerla bien. Incluso, es interesante dormir con la fragancia puesta. ¿Cómo sentimos su olor al despertarnos? ¿Es un aroma con el que nos gusta convivir? A veces, incluso, una fragancia que sido colocada horas atrás y pareciera que uno ya no la siente, vuelve a cobrar fuerza al contacto con el agua, cuando nos duchamos. ¿Nos gusta? La primera fase de una perfume dura 15 minutos, explica el diario Clarín, por lo que es mejor no dejarnos llevar por la primera impresión. La segunda fase dura 40 minutos, para dejar un fondo que estará por horas en tu piel.

2. Un lindo ejercicio para hacer es pensar: ¿Qué palabras se me vienen a la cabeza cuando huelo este perfume? Si bien el gusto es importante, no es suficiente. Es decir, si nos guiamos sólo por si nos gusta o no, podemos terminar comprando una fragancia con la que no nos identificábamos de manera profunda, sino simplemente que nos atrapó en ese momento y no más. Si tuvieras que descirbir el perfume a un amigo, ¿cómo lo harías? ¿Qué metáforas utilizarías? ¿Con qué elementos de la naturaleza podrías compararlo? ¿Te recuerda a alguien o a algún momento en particular, de tu juventud, de tu infancia? ¿Te suscita emociones? Si no se te ocurre nada para decir por el perfume, quizás no sea el indicado para vos, aunque esto no es algo científico, simplemente una de las posibles líneas a seguir.

3. Una vez que hemos encontrado el aroma que queremos llevar con nosotros (esto puede llevar un tiempo de búsqueda y no hay que acelerar el proceso), algunos consejos para su aplicación: es mejor aplicarlo desde una cierta distancia al cuello y muñecas, para que nos impregne con suavidad y no se vuelva empalagoso. No se aconseja variar de perfume, ya que los aromas pueden hacer cortocircuito entre sí. Una vez que empezamos con uno, si estamos a gusto, es mejor quedarnos con ese hasta que se termine o decidamos cambiar definitivamente.

¿Qué es lo que tiene el sentido del olfato que hace que un aroma pueda afectarnos de esta manera, "turbar nuestro espíritu"?

En hebreo, la palabra 'neshamá' significa alma y está relacionada con 'neshimá', que significa respiración, explica el portal Aish Latino. Está escrito que Dios sopló su propio aliento (neshamá) en la nariz de Adán durante su creación, a lo que se llama el "aliento de vida".

"El olfato es el más misterioso de los sentidos. A pesar de los adelantos realizados en las últimas décadas, en particular en la identificación de hormonas y genes, no se ha elucidado totalmente su funcionamiento biológico", escribió Nathan en 'Embrujos de amor'. "Producto de complejos procesos químicos, es, a la vez, el más 'cerebral' de los sentidos (se siente un olor tanto con el cerebro como con las ventanas de la nariz) y siendo el más instintivo, es el más inmediato. Cuando nos llega la información, ya es demasiado tarde, el olor ya está aquí", escribió.

Vaya si será importante el sentido del olfato, destaca, que la civilización europea se pasó 5 siglos luchando contra los malos olores, explica. "Otra característica del olor es que es a la vez sustancia, objeto del mundo externo y ambiente. Uno se 'impregna' de un olor, hasta que deja de distinguirlo. Tan es así que uno no siente su propio olor."

Feromonas: Olores que no se sienten

En 1959, Peter Karlson y Martin Lüscher descubrieron un sistema de sustancias químicas destinado a actuar en el exterior del organismo (es decir, a llevar mensajes de un organismo a otro) al que llamaron feromonas. ('Fero' proviene del griego y significa transfeir y 'hermon' quiere decir excitar, porque al igual que las hormonas, las feromonas en cantidades mínimas producen una reacción, explica el portal Rtve.

Es importante destacar que la mayor parte de las feromonas son inodoras. Las feromonas son olores que no se sienten, no se perciben.

Por otro lado, se suele pensar en las feromonas como desatadores de una increíble atracción sexual pero no es su única función: las feromonas las utilizan los miembros de una misma especie para comunicarse. Conllevan información sobre el género y la fertilidad. Pueden provocar todo tipo de comportamientos: atracción, agresión, sexo, etcétera.

Se han encontrado feromonas en perros, víboras, peces, arañas, ratones, ovejas y elefantes, entre otras animales, explica Sarah Everts en un video publicado por Chemical & Engineering News.

Para detectar las feromonas, los vertebrados usan el órgano de Jacobson u órgano vomeronasal, un órgano auxiliar del sentido del olfato, ubicado en el hueso vómer, entre la nariz y la boca. Algunos creen que este es simplemente una reliquia de la evolución que ya no se usa, pero estudios cada vez más sofisticados tienden a mostrar cierta acción de las feromonas, al menos psicológica, en el ser humano, explica Nathan.

¿Por qué las bailarinas eróticas obtienen mejores propinas cuando están ovulando?

Se conocen las feromonas sexuales emitidas por ciertas mariposas hembras que sólo pueden ser reconocidas por machos que se encuentran a 10 kilómetros a la redonda, destaca Nathan. Si hubiese que ponerlo en palabras, el mensaje podría traducirse como: "una hembra sexualmente disponible se encuentra en esta dirección".

Si bien la existencia, función y eficacia de las feromonas ha sido harto estudiada y está comprobada en el reino animal, en el caso de los seres humanos la cosa es algo más compleja. Sucede que aunque nosotros también somos animales, estamos atravesados por el lenguaje, por lo que algunas disciplinas como el psicoanálisis cuestinan que en nuestro caso pueda hablarse de una reacción instintiva (el instinto posee objetos precisos e inamovibles para su satisfacción). Creen que en el caso del ser humano, deberíamos hablar de pulsiones (carecen de objetos fijos, predeterminados).

Sin embargo, Nathan se pregunta en el libro si esta "alquimia de la influencia" tendrá algo que ver con el comportamiento amoroso humano. "Esta es, evidentemente, la pregunta que más taladra a los investigadores desde 1990", escribió. Es un hecho que el ser humano produce feromonas, plantea, presentes en todos los fluidos del cuerpo: saliva, sudor, orina, esperma, heces. Lo que no se sabe es si tienen la misma función que en los insectos u otros animales.

Pero según Everts: "A pesar de que han intentado mucho, los científicos no han podido hasta ahora identificar químicos que sean feromonas humanas. (...) Pero solo porque los científicos no las hayan encontrado, no quiere decir que no existan. Hay mucha evidencia que sugiere que envíamos señales químicas inconscientemente." Por ejemplo, se ha encontrado que cuando los hombres huelen las lágrimas de las mujeres, esto puede reducir sus niveles de testosterona y bajar la excitación. Otro estudio mostró que extractos de la transpiración de las axilas de los hombres dispara un pico de hormonas luteinizantes, una proteína que dispara la ovulación. Otra investigación demostró que las bailarinas eróticas obtienen mejores propinas cuando están ovulando.

La pregunta es: ¿Hay algo en el olor de una mujer que indica que está en un momento de fertilidad? El tema es que los científicos no pudieron identificar o separar esta molécula del resto de cientos de químicos involucrados en nuestro organismo.

¿Por qué bajamos la cabeza en el subte?

"Si tal hipótesis se demuestra -escribió Tobie Nathan en relación a la función de feromonas sexuales en seres humanos- hay que despedirse de las explicaciones psicológicas, (...). Pero si cada uno pudiera, según su voluntad, impregnar o rociar el espacio con sus propias feromonas, la abundancia de señales crearía tal confusión que ya ningún mensaje personal sería perceptible. Puede que esto sea, precisamente, lo que ocurre en la vida de las grandes ciudades. Basta observar un vagón de subte a hora pico. Cada cual mantiene la cabeza baja, evitando la mirada, huyendo del contacto, como si el número y la masa de señales, convertidas en ruido, los hiciera por este mismo hecho, imperceptibles."

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