En el Gobierno hay otra grieta entre ‘halcones’ y ‘palomas’ o ‘aislacionistas’ y ‘dialoguistas’. En el primer grupo de los ‘duros’ recelan de los intentos de acordar con el ‘peronismo racional’ la sanción del Presupuesto 2019. Argumentan que no se puede confiar en los mismos peronistas que semanas atrás sancionaron el freno al aumento de tarifas y obligaron a Macri al vetar la norma, entre otras razones. Incluso plantean patear la mesa de negociaciones con los mandatarios provinciales y prorrogar el Presupuesto vigente como hizo Cristina Kirchner en 2010. El segundo grupo, el ‘acuerdista’, rescata la intención de colaborar de Miguel Pichetto y de lograr consensos para la ‘ley de leyes’ que legitimen lo acordado con el FMI y garanticen el cumplimiento del ajuste. Por ahora, Macri escucha a ambos.
En el medio de las internas, Elisa Carrió viene de echar más leña al fuego con los socios radicales, los que más se quejan del PRO por la falta de consulta a las medidas que adopta Macri y por la decisión de acudir al FMI. Durante su intervención en el Foro Anual del Consejo Empresario de Entre Ríos realizado en la ciudad de Paraná, Carrió disparó: "Los radicales harán lo que nosotros digamos". La escuchaba, muy cerca, el diputado radical Atilio Benedetti.
Carrió afirmó que existen algunas estrategias para promover una salida anticipada del Gobierno de Cambiemos, aunque descartó que vayan a ser exitosas: “Me quisieron dividir a mí. No crean. Yo defiendo la República. Si gana (Mauricio) Macri gana la República y gano yo”.
Luego, la diputada chicaneó al radicalismo y a Benedetti, ubicado en una de las primeras filas del salón: “Yo no quiero cargos. Y nadie puede vencer al que no quiere nada. Si yo tuviera interés, habría una interna y no tengo interés en ningún cargo. En consecuencia, la alianza (Cambiemos) está asegurada. Y los radicales harán lo que nosotros digamos, ¿no es así Benedetti?”.
Y sentenció: "Al final, los radicales tienen que reconocer que están con una ex miembro (del partido) que los maneja desde afuera ¡Es divino! ¡No saben! Es el mayor castigo por misóginos. Nos mandaban a las convenciones a servir empanadas y ahora los manejo yo desde afuera”.