Grasas buenas: por qué consumirlas y cómo utilizarlas a tu favor
Comencemos este artículo explicando que existen diferentes tipos de grasas en los alimentos que consumimos. Aunque solemos pensar que todas las grasas son "malas", no es así.

Comencemos este artículo explicando que existen diferentes tipos de grasas en los alimentos que consumimos. Aunque solemos pensar que todas las grasas son "malas", no es así.
Lo principal en este tema del consumo de grasas es saber hacer una correcta elección de las que sumamos a nuestro plan alimenticio. ¿Por qué? Aunque no lo crea incorporar este macronutriente a nuestra dieta nos ayuda a perder grasa corporal.
Nuestro cuerpo es un organismo complejo que también necesita de las llamadas "grasas buenas" para funcionar correctamente; ya que son una de las principales fuentes de energía.
No obstante, por lo general son altamente caloricas y es por ello que debemos cuidar muy bien, además de la calidad de las mismas, las porciones que ingerimos al día. Recordemos que engordamos cuando superamos el requerimiento calórico diario que nuestro cuerpo necesita.
Las grasas insaturadas son las que conocemos o llamamos "grasas buenas", ya que pasan por escasos pasos de procesamiento o, incluso, por ninguno. Se consiguen en su forma natural y se dividen en dos categorías:
Se ha demostrado que reemplazar las grasas saturadas de tu alimentación (que se encuentran, entre otros alimentos, en productos lácteos enteros, carne roja, pasteles y bollería) por grasas insaturadas puede ayudarte a reducir el colesterol “malo” o LDL, uno de los factores de riesgo para el desarrollo de las enfermedades coronarias.
Las grasas saturadas y trans son las que llamamos "grasas malas". El exceso de grasas malas en la alimentación puede ser una de las principales causas de tener los niveles de colesterol elevados.
Las grasas saturadas y trans: se consiguen en la mantequilla, las carnes grasas y los embutidos, los quesos maduros, la leche entera y sus derivados; además de productos con grasas hidrogenadas, como la margarina.
Las grasas trans resultan más nocivas para el organismo que las saturadas, ya que, no solo aumentan los niveles de colesterol malo (LDL), sino que también disminuyen los niveles de colesterol bueno (HDL).
Cómo medir porciones xon tus manos
Para un adulto que necesita ingerir 2.000 calorías diarias, es necesario que entre un 20 y 30% de estas provengan de las grasas buenas. Es decir entre unos 44 y 76 gramos de grasa y aceite.
En el caso de los niños, que deben comer 1.200 calorías al día, se necesitan entre 26 y 40 gramos por día.
Sin embargo, no basta con adecuarse a la cantidad recomendada, sino que este porcentaje debe estar repartido entre los tres tipos de grasas que existen (evitando siempre las grasas trans). En este sentido, el equilibrio que recomiendan los nutricionistas es un tercio de cada una de ellas.