En esa inspección se había detectado “un cambio de farmacéutico auxiliar sin noticia ni autorización de la autoridad sanitaria nacional y emplear un libro recetario sin rúbrica ni habilitación”. Luego, la denunciante amplió la presentación destacándose que se habrían dispuesto “reservas” de otros sumarios instruidos contra Farmaciy.
En 2015 la Dirección de Sumarios del Departamento de Faltas Sanitarias emitió su informe 70/15, en el que indicó que correspondía aplicarle dos multas por un total de $60.500, que se sumaban a otras multas en trámite contra Farmacity en otros expedientes.
Con la llegada de Mauricio Macri al gobierno, el expediente sancionatorio siguió su curso. En febrero de 2017, la Subsecretaría de Políticas, Regulación y Fiscalización envió al funcionario Ramos el proyecto de resolución para sancionar a Farmacity. Ramos fue designado en el cargo e 21 de febrero de 2017 .
"Desde entonces, durante casi dos meses no se produjeron novedades. No se dictó la resolución propiciada ni ninguna otra", denunció la COFA. Pero el 5 de abril se presentó una apoderada de Farmacity en el expediente, para lo cual aportó un poder firmado por Quintana, en 2011, como presidente de la empresa. Farmacity pidió que no la sancionaran o que, de aplicarle alguna multa, al menos procedieran a la "eximición de las tablas de rigor" y le impusieran un monto más benévolo.
En mayo, la Dirección General de Asuntos Jurídicos del ministerio reafirmó su posición de sancionar a Farmacity. Pero el expediente volvió a paralizarse. El 18 de julio, en vez de firmar una sanción contra Farmacity, Ramos devolvió el expediente para su archivo o guarda. Según la denunciante COFA, "a una especie de «vía muerta»".
Para el juez, “la responsabilidad primaria se encontraba en cabeza del funcionario Ramos y con el ello el deber de dictar el acto administrativo en los sumarios que habían tenido trámite en los órganos inferiores que intervinieron”.