Urgente24 se contactó con el Ministerio de Ambiente y Espacio Público porteño, a cargo de Eduardo Macchiavelli por una explicación sobre los cambios en la Ley Basura Cero y cuál será el alcance de la energía convertida, traducida en beneficio para los vecinos y que implicancias ambientales podría tener, pero por el momento no hubo respuesta. Sólo trascendió que habrá un incinerador en el sur de la Ciudad y otros dos en Provincia, en el marco de un plan para el AMBA.
Sin embargo, sobre la combustión con recuperación de energía, el método que planea utilizar el GCBA se sabe que existen dos tipos de tecnologías para convertir flujos de residuos: térmico y biológico. La conversión de residuos a energía térmica se crea por la incineración de basura, mientras que los procesos biológicos se centran típicamente en la digestión anaeróbica.
Según lo explica la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos, "la recuperación de energía de los residuos es la conversión de materiales de residuos no reciclables en calor utilizable, electricidad o combustible a través de una variedad de procesos, incluyendo la combustión, gasificación, pirólisis, digestión anaeróbica y recuperación de gas residual (LFG, por sus siglas en inglés). Este proceso se denomina conversión de residuos a energía (WTE)".
Sobre la cuestión ambiental, un informe de Greenpeace sobre las nuevas tecnologías para el tratamiento de residuos urbanos indica que "las plantas que recuperan energía, conocidas como “waste to energy” o “energía de los residuos”, utilizan el calor producido en las calderas para generar vapor y así mover una turbina generadora de electricidad. Si bien en los últimos años la industria ha logrado “modernizar” estas plantas y disminuir sus impactos ambientales, no los han eliminado y siguen siendo importantes fuentes de contaminación. A su vez, son contrarias a cualquier sistema de recuperación y reciclado de los materiales presentes en los RSU (Residuos Sólidos Urbanos)".
Lo cierto es que la política de reciclado en CABA avanzó en los últimos años, pero muy lentamente. Apenas se recicla el 10% de las 6.000 toneladas diarias de basura que generan los vecinos.La política de Basura Cero nació tras la sanción de la ley en 2005 y busca la progresiva reducción de la cantidad de basura que se entierra mediante el crecimiento de las industrias asociadas al reciclado y recuperación de residuos.
"Son numerosos los países que han complementado su gestión de residuos con plantas de este tipo y que se volvieron una parte fundamental de su matriz energética, tal es el caso de Francia, Alemania, Holanda, Bélgica, España, Japón, China, Estados Unidos de América, Canadá y sobre todo los países nórdicos", explican desde el Gobierno porteño en los fundamentos del proyecto.