A continuación los puntos salientes del demoledor informe de E&R:
La inflación de febrero’18 fue +2,4% mensual, lo cual en términos anualizados implica +32,9%. Es decir, si este nivel de inflación se mantuviera durante 12 meses seguidos, el aumento del nivel general de precios ascendería a +32,9% en dicho año. Si bien la inflación anual será significativamente más baja en 2018, este ejercicio es útil para mostrar que la inflación actual es muy elevada.
En términos interanuales, que es como se mide la meta de inflación para ver si hay o no hay cumplimiento en diciembre 2018, la inflación de febrero’18 ascendió a +25,4% interanual, es decir +10,4 puntos porcentuales (p.p.) por encima de la meta (15%).
En este contexto y sólo a modo de ejercicio nemotécnico para remarcar lo difícil que es cumplir con la meta 2018 (+15%), se necesita que la inflación sea +1,17% todos los restantes meses del año para que se cumpla el objetivo 2018. En este sentido, vale la pena recordar que el registro más bajo alcanzado hasta ahora es diciembre’16 (+1,2%).
Para poder cumplir con la meta de inflación, se necesita que en todos los próximos 10 meses, la inflación se ubique siempre por debajo del menor registro de los últimos 26 meses.
Claramente, es casi imposible cumplir con la meta de inflación. Y si consideramos que la inflación viene acelerándose, concluimos que cumplir la meta es directamente imposible.
Los datos muestran que la inflación no sólo dejó de bajar, sino que se viene acelerándose hace varios meses. La inflación general y su promedio móvil de los últimos tres meses tienen tendencia alcista.
Un fenómeno no exactamente igual pero sí muy similar sucede con la inflación núcleo o core (sin estacionales y sin precios regulados), que también presenta tendencia alcista, aunque algo menos “fuerte” y no tan prolongada en el tiempo. Aunque hay que destacar que la inflación núcleo de los últimos tres meses es la más alta desde que la nueva conducción asumió el BCRA en diciembre 2015.
En definitiva, tanto la inflación general como la inflación core se han acelerado y presentan tendencia alcista en estos momentos. Además, los datos muestran que a comienzos de 2018 la inflación general es superior a la inflación general que había a comienzos de 2017.
Todos los precios de todos los bienes y servicios de la economía ya sean regulados, estacionales o que responden a la ley de oferta y demanda sin estacionalidad, están aumentando a un ritmo mayor que hace un año atrás. En otras palabras, la inflación es generalizada.
Es decir, hay inflación porque hay inflación; aun dejando de lado los aumentos de tarifas. En este sentido, sin contabilizar los aumentos de tarifas, la inflación de febrero’18 fue +1,8%, lo cual implica un +24% en términos anualizados.
La actual inflación no es un repunte “aislado”, sino que tiene raíces sólidas y generalizadas a lo largo y a lo ancho de toda nuestra economía.
La inflación es generalizada y cruza nuestra economía a lo largo y a lo ancho.Todos los precios de todos los bienes y servicios de la economía están aumentando significativamente y en forma similar, mostrando una baja dispersión.
Todos los números de inflación correspondientes a los dos primeros meses del año están mostrando que el actual aumento del nivel general de precios se ubica cómodo por encima del 25% anual, mostrando un desvió con respecto a la meta superior a 10 puntos porcentuales.
No sorprende la aceleración de la inflación ¿Por qué? Porque era de esperarse que la inflación se acelerara. No cabía otra posibilidad. Una aceleración de la inflación era el único escenario posible con caída de demanda de dinero y un BCRA sin credibilidad, ni reputación luego de la conferencia de prensa del pasado 28 de diciembre.
En resumen, cumplir la meta de inflación 2018 es imposible. Esta imposibilidad abre como alternativa un escenario riesgoso: que el gobierno apueste a que “un poquito más de inflación es bueno” y se contente con que la inflación baje algunos puntitos con relación a 2017 (+24,8%) anual.
Hay que dejar bien en claro que, en el actual delicado contexto monetario y de inflación, el mayor riesgo es que Jefatura de Gabinete insista en que se debe estimular la economía bajando la tasa de interés y que la inflación es buena para el crecimiento.