Otros estudios ya habían comprobado que el núcleo dorsal del rafe cumple un rol importante en el control de la liberación de serotonina, que desarrolla un papel analgésico. Además, el orgasmo libera endorfina, que aumenta la tolerancia al dolor.
En este sentido, una investigación de la Universidad Estatal de Nueva Jersey (USA) afirmó que el orgasmo es capaz de bloquear el dolor, ya que durante el mismo se libera una hormona que ayuda a elevar el umbral de dolor. También la investigación sañaló que la estimulación vaginal sin orgasmo bloquea en las mujeres el dolor de espalda, el menstrual, la artritis y el dolor de cabeza.
Durante el orgasmo se produce un aumento del flujo de sangre y de oxígeno en la cabeza, lo que implica un gran beneficio para el cerebro. Expertos afirmaron que llegar al clímax es bueno para terminar con la migraña o los dolores de cabeza, ya que se activa la circulación sanguínea en el cuerpo y se libera la tensión.
También es bueno para eliminar los dolores premenstruales porque, al llegar al orgasmo, los músculos del útero se relajan y aumenta el flujo de sangre. En consecuencia, disminuyen los síntomas premenstruales.