El nuevo Presidente no hacía más que poner en marcha aquello que académicos, economistas y funcionarios estadounidenses y del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional aconsejaban, y que expresaban las necesidades y las opciones del mundo hacia el siglo XXI: disciplina fiscal, prioridad del gasto público en educación y salud, reforma tributaria, tasas de interés positivas determinadas por el mercado, tipos de cambio competitivos, políticas comerciales liberales, mayor apertura e la inversión extranjera, privatización de empresas públicas, desregulación y protección de la propiedad privada.
En 1991 fue designado ministro de Economía, Domingo Cavallo, una figura aceptada por el establishment ya que había estatizado la deuda de los grandes grupos económicos privados cuando presidía el Banco Central durante la dictadura.
Pronto el Congreso aprobarla la Ley de Convertibilidad Monetaria que fijaba la cotización del austral en razón de 10.000 unidades por US$ 1. En 1992 el Plan recuperaba el peso como unidad de cuenta nacional sobre la paridad exacta y fija con respecto al dólar. Se prohibía, además, toda emisión de moneda sin el respaldo en las reservas internacionales de divisas.
Estas medidas lograron una estabilidad económica sin inflación significativa que ofreció un clima favorable para el surgimiento de inversiones y el ingreso de capitales desde otros países, produciéndose un marcado crecimiento del PBI. Ese aumento estuvo caracterizado por el incremento del sector servicios, mientras el PBI industrial se contraía y se privatizaba la economía.
La estabilidad económica fue, entonces, sólo aparente, ya que la capacidad de emplear mano de obra disminuía y se cerraban incontables establecimientos industriales.
Durante su gobierno la deuda externa pública se multiplicó desde los US$ 45.000 millones que había dejado el gobierno de Raúl Alfonsín, hasta llegar finalmente en el 2000 a US$ 145.000 millones.
En los servicios públicos las privatizaciones produjeron mejoras de calidad en algunos rubros (electricidad, telefonía), mientras que en otros el impacto fue negativo, como en los transportes ferroviarios, este último en particular por el cierre masivo de los servicios de pasajeros de larga distancia, ocurrido el 10 de marzo de 1993. Si bien los servicios de trenes privatizados urbanos del área metropolitana y cargas en general registraron leves mejorías, finalmente con la crisis de 2001 y la devaluación, desnudaron las frágiles condiciones contractuales que llevaron a las empresas a la quiebra, el posterior vaciamiento de su infraestructura y finalmente a un deterioro del servicio en parte sostenido por subsidios.
Al mismo tiempo, los principales inconvenientes económicos generados por esta política fueron una disminución de la competitividad basada en el tipo de cambio y un crecimiento del desempleo.
En el siguiente chart se puede observar claramente como el mercado bursátil, quien siempre se anticipa, hasta las elecciones de medio término donde gana holgadamente el menemismo el valor creció 250% (desde la Ley de Convertibilidad puesta en marcha). Post elección corrige 30%. Rebota un 37% y vuelve a caer un 26%. Luego otro rebote con nuevo récord del 46% y cuando la economía pasaba por su "mejor momento". Desde Junio 1992 hasta Octubre (sólo en 4 meses) el #Merval cae un 65%, generando bancarrotas históricas.
En ese momento (Abril hasta Octubre) se escuchaban voces de nuevos máximos, inversiones extranjeras y demás cantos de sirena. Casi con la misma fuerza y voluntarismo que se escucharon esta semana en el Coloquio de Idea en Mar del Plata.
Dicho esto, la semana pma.pda. decíamos en nuestra anterior editorial: "La inflación núcleo no cede del 2% mensual y no debe de sorprendernos porque además de la consabida carga impositiva, cadena de valor y perspectiva de incremento de los combustibles, del presupuesto 2018 no se desprende que el Déficit Fiscal se ajuste mucho, sino que si hilamos fino es muy probable que a lo largo del año se incremente....."
Finalmente el dato que arrojó en INdEC fue de 1,9%, que salvo raras excepciones y en el marco del Coloquio Marplatense se le dió muy poca trascendencia.
La Ley de Convertibilidad duró 10 años, sustentado sobre tres factores claves:
> el permanente endeudamiento,
> privatizaciones y
> el buen contexto internacional.
Terminó en una crisis, hasta ahora inolvidable.
Hoy, ya en pleno siglo XXI, y luego de haber vivido las dos circunstancias parecidas, es decir, Cambiemos heredó un país destrozado y quebrado. El Menemismo había heredado una país desmadrado en sus cuentas públicas y en medio de una hiperinflación. Y si se han tomado el trabajo de leer hasta aquí podrán apreciar que las semejanzas con aquel plan de Cavallo son llamativamente muy parecidas, lo que se debe evitar entonces es un final aún peor que el de aquel 2001/2002.
Quizá no sea el momento oportuno para desarrollar esta idea, porque inversiones van a llegar, el rebote de la economía se va a sostener, no sabemos por cuanto tiempo, pero se va a sostener. Y mucho menos aún cuando nadie quiere escuchar malas noticias.
Lo decimos hoy Octubre 13 de 2017, si no se ataca el Gasto Público de manera agresiva, sino dejamos de emitir deuda para tapar agujeros, sino dejamos de subsidiar cosas que salvo los planes sociales, que no puede esperar, están atrasadas y desfasadas, este proceso tendrá un final mucho peor que el estallido de la Convertibilidad.
En términos de renta variable ya lo sostuvimos en anteriores semanas, no vemos rotación de carteras, no vemos correcciones pequeñas, no vemos sino una gran distribución y venta de especies que estaban "guardadas en los cajones" y aprovechando el clima de euforia se pudieron armar movimientos de salida, caso Boldt (de $3.- a $12.-) en 10 minutos, Celu, Carc, Capu, por mencionar algunas y hasta le toque a CADO (Carlos Casado si les dan los tiempos)
Las líderes están agotadas, aunque les quedan algunas marcas más por batir antes del final, 10% para ganar, 65% para perder, Usted elija si vale la pena.
Post elecciones y a mediados de Noviembre cuando las bolsas del mundo comiencen la corrección, sino antes, nuestro mercado sufrirá una caída similar o mayor (dependerá del tipo de cambio) al chart anterior.
Luego vendrá la etapa del desánimo, la apatía, donde los precios "allá bien abajo" van a lateralizar muchos meses, porque será el tiempo de la acumulación, ahí si y de verdad los fondos extranjeros van a comprar, pero el mercado va a amagar a subir y seguirá lateral, la acumulación es lenta. Y, finalmente, un día arrancará el nuevo ciclo alcista donde superaremos los 30.000 puntos de Merval.