Cristina Kirchner presentó el proyecto de las PASO en la Rosada el 28/10/2009, argumentando que “se va a terminar con los candidatos designados a dedo”. La ex Presidenta acaba de correrse del PJ para negarle una interna a Florencio Randazzo. El ex ministro del Interior fue, justamente, el encargado de presionar en aquella época al Congreso para que la ley se aprobara en trámite exprés. Cuando quiso utilizarla en su beneficio, comprobó que hecha la ley, hecha la trampa.
En el 2017, la historia vuelve a repetirse. La creadora de las PASO sentenció: las PASO me las paso. Y pagó Randazzo.
El 19/11/2009, pese a que el kirchnerismo introdujo más de medio centenar de modificaciones al proyecto oficial, la oposición votó contra las PASO, incluyendo la UCR. Advertieron que sólo se limitaba a una reforma electoral y que no avanzaba en cuestiones de fondo, tales como la introducción de la boleta única en reemplazo de la lista sábana o la limitación de la publicidad oficial.
El grupo A alegaba que le daba demasiado poder al Presidente de turno. Y 8 años despúes, los mismos que votaron en contra, ahora le encontraron utilidad. En junio 2016 rechazaron la propuesta del gobierno de abolir la obligatoriedad de las primarias y convertirlas en opcionales. La reforma se truncó.
Las PASO, hasta ahora, funcionaron como barrera de contención, pero no como método de selección de candidatos. Sólo fueron efectivas cuando los rivales compitieron dentro de un marco previamente acordado (como Sergio Massa versus José Manuel De la Sota u Horacio Rodríguez Larreta versus Gabriela Michetti) o cuando algunos candidatos fueron testimoniales (como Ernesto Sanz y Lilita Carrió frente a Mauricio Macri). Cuando la pelea fue agria tropezaron los dos candidatos. Eso lo saben muy bien Aníbal Fernández y Julián Domínguez.
Voces a favor y en contra
Los que están a favor de las PASO sostienen que, por un lado, ordena la oferta electoral al estabilizar las alianzas con varios meses de antelación y reducir el número de jugadores mediante el umbral electoral de 1,5% de los votos válidos. Por el otro, argumentan que promueven la democratización de las organizaciones al alentar la competencia interna. Después de las elecciones de 2015, también se destaca que fueron las PASO las que permitieron articular al PRO, el radicalismo y la Coalición Cívica en la alianza electoral que terminó ganando la presidencia.
Los detractores por su parte denuncian la vulneración de la autonomía de los partidos y sostienen que, lejos de revitalizarlos o democratizarlos, no hacen más que potenciar su crisis. En este sentido es especialmente criticado el hecho de que un mismo elector pueda votar en la interna de diferentes partidos o alianzas para cada categoría de cargos en juego. Además, objetan que el umbral de 1,5% es proscriptivo porque deja fuera de la competencia a los partidos minoritarios y sin representación a los votantes de esos partidos.
Los vitupeadores afirman que se desvirtúa y lo transforman en un sistema anti democrático, porque proscribe a ciudadanos que con la idea de participar chocan con un sistema que empodera a dirigentes, que con el verso de una unidad, pisotean derechos consagrado por la Constitución Nacional o lo utilizan para castigar a otros que no le son afines.
La falsa unidad y el falso PASO, es usada en todas las alianzas por dirigentes con intereses inconfesables que deciden hacer unidad en distritos donde hay algún amigo al que puedan salvaguardar, en la mayoría de los casos sin trabajo social ni político y lo que es peor ni siquiera del distrito que dicen representar.
La falsa interna en las PASO se utiliza con el mismo criterio. Si hay algún candidato de algún determinado distrito, que no es afín a los intereses, le plantan un amigo para rebanar algo de poder y bajarle los medios para que realice una decorosa elección para los de arriba. Un típico caso y pese a que la Junta Partidaria del PJ, el juez federal Juan Manuel Culotta y el fiscal electoral Julio Piaggio no avalaban la presentación de las listas de Mario Ishii por irregularidades, la Cámara Electoral finalmente accedió a que participe en las PASO.
El abogado mediatico Fernando Burlando será el candidato a diputado de la Nación por el sector de Ishii. En 565 medios de la provincia de Buenos Aires, se sortearon 40.680 minutos de publicidad. Así, y con los cálculos correspondientes, Randazzo se iba a quedar con 44 minutos diarios en canales de aire para difundir sus propuestas, un número muy elevado si tenemos en cuenta, por ejemplo, los 20 minutos para todos los días que tiene CFK para su campaña a senadora. Pero ahora, con Burlando de precandidato, los minutos asignados para Randazzo se caen a la mitad.
La hipocresía y el oportunismo se potencia y es claro que las juntas electorales partidarias tienen una justicia electoral cómplice, que legaliza el fraude.
En Diputados hay al menos una decena de proyectos para eliminar las elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias.
El objetivo es reducir el costo económicos de los comicios. "Le van a costar al país alrededor de $2.800 millones”, recordó el legislador nacional de Cambiemos, Marcelo Monfort (UCR-Entre Ríos). “Sin nada para elegir, las PASO no tienen sentido”, agregó.
“Sabemos que en gran parte de las provincias donde se definirán diputados, senadores o ambos, los partidos o frentes llegarán al cierre con una lista única. Por eso, en esas provincias realizar las PASO no tiene ningún sentido y el costo que representa para el país, en caso de hacerse, es enorme”, agregó Monfort.
La socia de Sergio Massa en la alianza 1 País, Margarita Stolbizer, consideró que las PASO “no sirven para nada". Además calificó de "rídiculo" que sólo sean obligatorias para las personas y no para los partidos. La diputada nacional del GEN insistió con avanzar con la derogación de la ley en la que se enmarcan las primarias debido al costo económico que implican.
La diputada, que integra con el Frente Renovador y Libres del Sur la alianza 1País, resaltó “la inutilidad y el enorme costo que tienen las PASO”, que no sólo son obligatorias “para los partidos, sino que ridículamente son obligatorias para las personas”.
"Tengo proyectos presentados para derogar esa norma que no sirve absolutamente para nada y que no están dispuestos a cumplirla ni siquiera los que la impulsaron", dijo Stolbizer
Las PASO son y serán un invento argentino. Ningún otro país obliga a partidos y electores a concurrir a la selección de candidatos. Pero a esta altura, el invento es muy caro y por eso el presidente Mauricio Macri analiza eliminarlas para el 2019. No será sencillo: tendrá que conseguir mayoría calificada en el Congreso y, antes, incluso convencer a los socios de Cambiemos. Para derogar las primarias, sin el atajo posible del decreto (la Constitución Nacional lo impide para la regulación electoral), el macrismo tendrá que remar en el Congreso.
A esta altura no quedan dudas que las PASOS no sirvieron para definir ninguna candidatura importante. El costo para el pueblo argentino será de más de $ 2.800 millones. Nacieron con el vicio de limitar la autonomía de los partidos. Los mismos que la aplaudieron, hoy la critican. Y viceversa. La manía criolla de cambiar los principios según la conveniencia.