La explosión se produjo cerca de un retén de control en el camino hacia el palacio presidencial, y en donde se encuentran varias embajadas.
La explosión fue tan fuerte que sacudió una gran parte de la ciudad.
En el lugar de la explosión había decenas de coches destrozados. Las fuerzas de seguridad y de primeros auxilios estaban desplegados. Un helicóptero sobrevolaba la zona.
El estallido se produjo a un centenar de metros de la embajada india, declaró el embajador Manpreet Vohra al canal Times Now, precisando que ningún miembro del personal figuraba entre las víctimas.
"La explosión fue muy fuerte y los edificios de los alrededores, el nuestro incluido, registraron daños considerables en ventanas y puertas rotas", agregó.
Por su parte, el presidente afgano ha tachado la matanza de “crimen contra la humanidad” al expresar su condena a través de su cuenta oficial de Twitter. La detonación ha tenido que oírse en el propio palacio presidencial, conocido como Arg o Ciudadela, que se encuentra a apenas 800 metros en línea recta del lugar de la explosión.
De acuerdo con fuentes citadas por la cadena privada afgana ToloNews, los explosivos estaban escondidos en un camión cisterna.
Las embajadas de Francia y de Alemania registraron "daños materiales", declaró la ministra de Asuntos Europeos francesa, Marielle de Sarnez.
En los últimos meses Kabul ha sufrido esporádicos atentados que apuntaban al deterioro de la seguridad en todo Afganistán, pero hay que remontarse a julio del año pasado para encontrar uno de la gravedad del de hoy. Entonces, dos suicidas causaron un centenar de muertos al hacerse estallar en una manifestación de chiíes. Como muchos de los últimos ataques, aquel también se lo atribuyó el Estado Islámico en la Provincia de Jorasán, como se autodenomina la franquicia local del ISIS.