-Antihipertensivos: Los medicamentos usados contra la hipertensión y otros problemas cardíacos, como las arritmias, producen grandes inconvenientes en la vida sexual. Los betabloqueadores deprimen el sistema nervioso central y disminuyen el flujo sanguíneo que llega a los genitales. Por eso, afectan el deseo y posibilidad de tener relaciones sexuales satisfactorias.
-Antiepilépticos: Se usan para tratar la epilepsia, el síndrome convulsivo febril del niño y, en algunas casos, el trastorno bipolar. Se trata de fármacos que amortiguan los impulsos nerviosos. A pesar de que pueden prevenir los ataques epilépticos, también pueden disminuir las sensaciones placenteras y el orgasmo.
-Relajantes musculares: Algunas veces también pueden impedir que quien los toma alcance el clímax. Tienen un efecto analgésico y antiinflamatorio pero también pueden provocar, en algunos casos, disfunciones sexuales, afectar la lubricación vaginal y la falta de orgasmos.
Y no son los únicos. Según algunas investigaciones, hay medicamentos para el dolor como la aspirina y el ibuprofeno, que podrían causar problemas sexuales (disfunción eréctil) en los hombres cuando se toman frecuentemente. Los hombres que tomaban estos medicamentos 5 veces por semana o más tuvieron más problemas sexuales en comparación con el resto.
La razón es que estos medicamentos podrían bloquear el funcionamiento normal de las hormonas que provocan las erecciones en los hombres. Igualmente los investigadores advirtieron que estos resultados no determinan que esos remedios para el dolor generen impotencia sexual. También hay otros factores que colaboran en los problemas del sexo.