En tanto, desde Metrovías, la primera semana de cada mes todos los trenes de todas las líneas son sometidos a tareas de fumigación, no contra alacranes, sino contra cucarachas, su fuente de alimento.
Y en las estaciones (junto con todas sus instalaciones, incluidas las boleterías), esta tarea se desarrolla dos veces al mes, precisaron.
Cuando los trabajadores del subte encuentran algún tipo de plaga, como puede ser un alacrán, desde Metrovías lo envían a un laboratorio para analizar su nivel de toxicidad. Hasta ahora, todos los análisis mostraron que las especies encontradas son de nivel de toxicidad "bajo". De manera adicional, y como medida de prevención se implementó la colocación de mallas en la rejilla de los baños de algunas instalaciones que así lo requerían.
"En general los encontramos en los vestuario, en los pozos de bombeos o cuando movemos las máquinas. Anoche encontraron uno en el andén de Bulnes y hoy encontraron otro en el vestuario de 9 de Julio. Tal vez haya que usar un veneno más fuerte o aumentar la frecuencia de fumigación", dijo el delegado de Instalaciones Jorge Méndez al diario La Nación.
Desde Metrovías no descartan tomar medidas en este sentido, si fuera necesario.
Los expertos explicaron que, más allá de las fumigaciones, es poco probable que los usuarios se encuentren con estos arácnidos en los andenes, debido a la presencia de luz y movimiento ya que los alacranes prefieren los lugares oscuros y tranquilos.