Cuando fue citado a declarar, el futbolista deslindó la responsabilidad en la persona que le manejaba su economía, pero el fiscal resaltó que cuando se le pidió al jugador que informe sobre quiénes eran sus contadores durante los años 2009 y 2010, nunca contestó.
El futbolista de Deportivo Merlo habló en su momento de las cargas familiares que debe pagar a raíz de su divorcio con Amalia Granata, ya que tiene que abonar una cuota equivalente a 2500 dólares mensuales a favor de su hija.
Según el fiscal no resulta claro “el esfuerzo económico que debería haber realizado Fabbiani por el juicio por alimentos resultó coincidente con la época en la que debería haber ingresado el Impuesto a las Ganancias a las arcas del Fisco”.
Por último, el letrado subrayó que “Fabbiani estuvo lejos de demostrar una actitud colaborativa con la AFIP, sino que, por el contrario, se mostró reticente a facilitar la documentación requerida, ya que no contestó ninguna de las notificaciones de requerimiento impositivo que se le enviaron en junio de 2010”.